18 junio 2017
Estaba deseándolo, contaba las horas como hacía Sabina después de romper los cristales del Banco Hispanoamericano; me acuerdo que me quitaba el bañador llegando casi a la línea del mar y saludaba con él en mano … y ella me decía …¡¡¡ Estas loco !!!; compraba una bolsa mediana de papas fritas, de papel de color verde trasparente, y las deleitaba una a una; nos sentábamos en la Plaza Real y mientras dejábamos que las palomas dejaran caer sus excrementos como si de una lotería se tratara sobre nuestras cabezas, me metía entre pecho y espalda uno de esos fabulosos tanques de cerveza rubia y fría como una cama sin pareja, y mientras creía estar ya dispuesto a morir dada la magnitud de la dicha conseguida, aún me atrevía a decir … “¿ Les quedan calamares a la romana? Luego … luego empezamos a soñar, a crecer, a vivir … a ser felices, ese era nuestro mundo.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com