14 mayo 2017
- Ella estaba ahí, sentada, esperando que cualquiera le llamara desde que su nieto le regaló un móvil que él ya no utilizaba. Esperaba inútilmente, nadie nunca le llamó.
- Ella siempre me preguntaba ... "Enrique puede usted comprobar si mi teléfono funciona pues yo apenas se encenderlo y cargarlo". Yo siempre le decía lo mismo ... "El teléfono funciona de maravilla, Maria".
- Ella pedía siempre un café con leche y una pasta dulce ... "Loli, dame la pasta más dulce que tengas pues la vida ya es bastante amarga".
- Ella paraba a cualquiera que pasara cerca de su mesa para preguntarle cualquier tontería ... "Enrique ... Sabe si hoy lloverá por aquí? ... es que estoy esperando que mis hijos me llamen para decirme si van a venir hoy o no y si llueve no quiero que vengan ...".
- Ella, Maria, un mal eterno, seguramente llamado soledad, se la llevó ayer para siempre. En su entierro no habrá mucha gente, seguramente irán sus hijos y la Loli y alguno más de los del Ateneo, pero no serán multitudes. Todos echarán unas lagrimitas y el cura leerá en su funeral su último y sorprendente deseo: "Si me muero enterradme con él, con mi móvil ... por si me llaman ellos alguna vez" ... yo mismo se lo escribí hace unos meses.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es