Por María Belén Chapur ~ Marzo 6, 2013
Con el reciente fallecimiento de Hugo Chávez, luego de una larga agonía, se abre un nuevo interrogante. El chavismo ¿sobrevivirá a su líder y se consolidará como un fuerte partido político de gran adhesión popular, como lo hiciese el peronismo en la Argentina, o desaparecerá y morirá con su líder?
Una nueva etapa comienza en la historia de Venezuela que podría asemejarse a la propia historia argentina luego de la muerte del general Juan Domingo Perón. Si bien ambos no son contemporáneos, sus historias se asemejan bastante, y podrían servir de indicio con respecto al futuro venezolano.
Ambos fueron políticos, militares y presidentes de sus respectivas Repúblicas por tres períodos, no habiendo sido superados por ningún otro presidente en la historia de sus países. Fueron derrocados en ejercicio de sus mandatos presidenciales. En el caso del general Perón, con el golpe militar de 1955 -conocido como la Revolución Libertadora-, interrumpiendo su segundo mandato y obligándolo a permanecer en el exilio durante 18 largos años. En el caso de Chávez, por un golpe de Estado llevado a cabo en 2002, cuando fue derrocado por el industrial venezolano Pedro Carmona, y restituido luego de dos días por un contragolpe de las Fuerzas Armadas Venezolanas.
Ambos estuvieron presos antes de llegar a ser presidentes. El general Perón en octubre de 1945, cuando fue retirado de sus puestos políticos durante la presidencia de Edelmiro Farrell y encarcelado en la isla Martín García. Chávez, por dos años, luego de un intento de golpe militar en 1992, para derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez.
Ambos lideres reformaron las Constituciones de sus respectivos países. Perón en 1949 y Chávez en 1999, modificando las leyes electorales, ampliando derechos laborales y sociales, y sentando bases jurídicas para expropiar a las grandes empresas monopólicas.
Chávez ganó su tercer mandato con el 55% de los votos; Perón ganó su tercer mandato con el 62% de los votos. Ambos murieron al poco tiempo de ser electos (...) La historia nos demuestra como los pueblos tienden a idolatrar a sus mártires y transformarlos en aún más grandes de lo que fueron. Se resaltan sus virtudes y disipan sus defectos.
Fuente: opinion.infobae.com