Sophia tiene solo dos años y como muchas pequeñas de su edad, le llegó el momento de dejar los pañales. Ese objetivo fue alcanzado por la niña y sus padres decidieron premiarla con un regalo de su elección.
Según relata Brandi, madre de Sophia, fueron en familia a la juguetería y pasados algunos minutos ya había una elección: una muñeca doctora de piel negra. Cuando se acercaron a la fila para pagar, la cajera consultó a Sophia si ese era un regalo para una amiga. Ante la respuesta de que era para ella, la mujer insistió en si estaba segura de que quería esa muñeca, explicándole que no se le parecía y podría encontrar otras muñecas que si lo hicieran.
Brandi tomó a mal el planteo, pero antes de que pueda decir nada su hija le ganó de mano. “Es una doctora como yo. Yo soy linda y ella también. ¿No ves su pelo? ¿Y su estetoscopio?”, le contestó la pequeña.
Sin dudas, Sophia dio una clase maestra de inocencia y tolerancia que muchos adultos no podrían dar.