05 febrero 2017
Vivo en esta nueva etapa que se me está echando encima debido a que empiezan a sentirse débiles los flacos instrumentos de recuperación - que no de debilidad mental - lo cual, sin duda, será debida a mi juvenil senilidad afortunadamente aún poco aparente desde la acera de enfrente. Debido a ello, a mi situación en la cola de las insurrecciones vitales, y a esa fibra que aún anda por ahí dentro buscando motivos sinceros de apertura, regeneración y de mantener lo que aún sostengo a pesar de mis defectos, hoy me he enamorado de una canción de Melendi, sí, ese cantante del que llevaba en mis primeros smartphones serios, allá por el 2001, y que un día uno de mis más pijos amigos, comiendo en Azca y al ojear mi teléfono para maravillarse de él, se quedó a cuadros cuando vio que tenía una de Melendi ... ahora me río, entonces, aún más.
ASÍ ES LA LETRA DE TAN BELLA CANCIÓN:
Ella iba caminando sola por la calle
Pensando "Dios, que complicado es esto del amor"
Se pregunto así misma cual habrá sido el detalle
Que seguro Cupido malinterpreto
El daba como cada noche vueltas en la cama
Sono de pronto una canción romántica en la radio
Quizá fue Michael Bolton quien metió el dedo en la yaga
Y como le faltaba el sueño fui a buscarlo
Los dos estaban caminando en el mismo sentido
Y no hablo de la dirección errante de sus pasos
El la miro, ella contesto con un suspiro
Y el universo conspiro para abrazarlos
Dos extraños bailando bajo la luna
Se convierten en amantes al compás
De esa extraña melodía, que algunos llaman destino
Y otros prefieren llamar, casualidad
Y el le pregunto al oído
"Mi amor, ¿donde estabas?
Durante todo el tiempo que yo te busque"
Ella le contesto "Lo siento, es que estuve ocupada"
Aunque para serte sincera, ahora no entiendo en que
La noche se hizo día, pero no se fue la luna
Se quedo a verlos apoyada en el hombro del sol
Alumbrales con fuerza, brilla todo el día
Y cuando llegue la noche, yo sellare su pasión
Dos extraños bailando bajo la luna
Se convierten en amantes al compás
De esa extraña melodía, que algunos llaman destino
Y otros prefieren llamar, casualidad
Y bailan sin que les importe nada, que suceda alrededor
Y bailan y la gente que les miran va creyendo en el amor
Dos extraños bailando bajo la luna
Se convierten en amantes al compás
De esa extraña melodía, que algunos llaman destino
Y otros prefieren llamar, casualidad
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es