EL TEMPERAMENTO INFLUENCIA TODO LO QUE HACES.

 
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EL TEMPERAMENTO y LOS HABITOS DE COMER
Casi puedo juzgar el temperamento de una persona
por sus hábitos de comida. Los sanguíneos comen
todo lo que tengan a la vista... y por lo general, se le
nota. En un restaurante, disfrutan tanto hablando que casi nunca miran la carta
hasta que llega la camarera. Los coléricos, que son comedores muy
estereotipados, apenas si varían su menú de un día al siguiente; y, cuando llega
la comida, la devoran en grandes bocados, hablando muchas veces mientras
mastican la comida. Los melancólicos son comensales muy meticulosos para
escoger. Necesitan una etemidad para decidirse acerca de qué pedir, pero cuando
llega la comida, saborean cada bocado. Los flemáticos son los comedores más
deliberados de todos y son invariablemente los últimos en acabar. Esta es la razón
principal de que raramente aumentan de peso. (Todos los especialistas en
dietética advierten a los pacientes obesos que coman lentamente, porque se
necesitan veinte minutos para que la comida que entra por la boca apague la
sensación de hambre).
EL TEMPERAMENTO y LA CONDUCCION
Los sanguíneos son conductores erráticos. Algunas
veces rebasan el límite de velocidad, y después, sin
razón aparente, pierden interés en conducir rápido y disminuyen la marcha. Están
tan orientados hacia el trato con las personas, que quieren mirar a la cara de sus
interlocutores al hablar, incluso cuando están conduciendo.
Los coléricos son conductores temerarios que se lanzan a toda velocidad,
adelantando y rebasando el tráfico una y otra vez. Siempre tratan de conseguir
más en un período determinado de tiempo de lo que es humanamente posible y
tratan de ganar tiempo conduciendo desenfrenadamente entre citas.
Los conductores melancólicos nunca salen de casa sin preparar bien el viaje por
adelantado. Estudian el mapa y saben la mejor ruta de la A a la Z. De todos los
temperamentos, son los que con mayor probabilidad mantendrán un registro
completo de su historia de conducci6n, incluyendo el consumo de gas y aceite y
las reparaciones del coche. Siendo legalistas por naturaleza, raras veces se saltan
el límite de velocidad.
El flemático es el más lento de los conductores. El último en salir de una
intersección, pocas veces cambia de carril y constituye un peligro por su
indecisión al unirse al tráfico de una autopista entrando por una rampa. Es un
mísero "dominguero" los siete días de la semana. Recibirá pocas multas y
raramente tendrá accidentes, pero puede ser un peligro en la carretera.
Los sanguíneos no tienen conciencia de los precios,
sino que seleccionan para su satisfacci6n visual. Les
atrae el embalaje y la publicidad llena de colores. En
la tienda de comestibles. el suyo es el carro más lleno.
Los coléricos, especialmente los hombres, no disfrutan haciendo compras. Sólo
van a la tienda cuando necesitan algo y quieren comprarlo y llevárselo. Como los
sanguíneos, por lo general compran en exceso, pero no tanto.
Los melanc6licos son compradores deliberados y decididos que comparan los
precios y la calidad con bastante cuidado. Pasan sus manos sobre el artículo, lo
aprueban dos o tres veces, se van una vez de la tienda, o dos, y si no está
vendido cuando vuelven, lo compran.
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