Un jurado federal recomendó sentenciar a Dylann Roof a pena de muerte por la masacre de nueve personas en una iglesia de la comunidad negra de Charleston, Carolina del Sur, en junio de 2015.
El jurado de 12 miembros, compuesto por 10 mujeres y dos hombres, impuso a Roof, un supremacista blanco de 22 años de edad, la pena máxima.
Roof, culpable de la peor masacre racista de la historia reciente de Estados Unidos, dijo al jurado que no tiene ningún problema psicológico y no mostró ningún signo de arrepentimiento por lo ocurrido.
Durante el juicio, la fiscalía leyó el diario que escribió Roof semanas después de la masacre. "Quiero dejar claro que no lamento lo que hice. No derramé ni una lágrima por la gente inocente que maté", escribió el asesino de Charleston en su diario.
El pasado 15 de diciembre, Roof fue declarado culpable de los 33 cargos que le fueron imputados tras la masacre ocurrida el 17 de junio de 2015 en la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel de Charleston, una iglesia que era símbolo de la lucha contra la esclavitud.
Roof, que en la última fase del juicio se defendió a si mismo, accedió al templo y tras asistir durante una hora a lectura y comentario de la Biblia comenzó a disparar. Nueve personas murieron, incluido el reverendo Clementa Pinckney, y una resultó herida. Tres personas sobrevivieron al tiroteo. Su objetivo era, según declaró, desatar una guerra racial en Estados Unidos.
Antes de que el jurado deliberara durante tres horas, Roof le dijo al jurado que sentía que no tenía opción. "En mi confesión al FBI les dije que tenía que hacerlo, y obviamente eso no es verdadero en realidad... No tenía que hacer nada", dijo Roof al pronunciar sus propios argumentos de cierre en la fase final del juicio. "Pero lo que quería decir cuando dije eso es que sentía que tenía que hacerlo, y aún siento que tenía que hacerlo".
Pero Roof también sugirió que debía ser perdonado. "Por lo que me han dicho, tengo el derecho de pedirles que me den cadena perpetua, pero no estoy seguro qué bien va a hacer eso, en todo caso", dijo Roof. "Pero lo que diré es que solo uno de ustedes tiene que estar en desacuerdo con el resto de los jurados".
En diciembre Dylan Roof fue hallado culpable por todos los cargos por los que estaba acusado por la masacre: 9 por violar la Ley de Delito de Odio al ser homicidios, 3 por violar esta misma legislación al ser intentos de homicidio, otros nueve cargos son por la obstrucción en el ejercicio de la religión que terminaron en homicidios, tres más en esta misma ley pero bajo la modalidad de intento de homicidio y uso de un arma peligrosa y otros 9 cargos por el uso de un arma de fuego para cometer asesinato durante y en relación con un delito de violencia.
La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, dijo en un comunicado en diciembre tras conocer la culpabilidad por los cargos: "Espero que los sobrevivientes, las familias y la gente de Carolina del Sur puedan hallar algo de paz por el hecho de que se hizo justicia".
Esta iglesia era considerada un símbolo de la lucha de los negros contra la esclavitud en Estados Unidos. Durante el proceso judicial, el joven confesó los crímenes y reconoció que eligió atacar la iglesia de Charleston por ser una delas más antiguas congregaciones del sur de Estados Unidos y una de las más firmes en la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos.
“Los negros están tomando el mundo”
Un antiguo amigo que había reconectado con el hombre acusado de perpetrar una masacre en el interior de una histórica iglesia negra en Charleston, Carolina del Sur, dijo que Dylann Storm Roof se había convertido en un racista declarado.
Joey Meek retomó el contacto con Roof hace unas semanas y dijo que, un día mientras se emborrachaban con vodka, Roof comenzó a quejarse de que los “negros estaban tomando el mundo” y que “alguien tenía que hacer algo al respecto para la raza blanca”.
La policía atrapó a Roof en Shelby, Carolina del Norte, luego de que una conductora le identificase en un semáforo en su camino al trabajo. Su detención puso fin a una intensa búsqueda que duró horas.
"Asesino calculador"
El fiscal afirmó que Roof fue un asesino calculador motivado por el odio y el racismo y que su carencia de remordimiento todavía dejan una marca, que afirma, será imposible de superar para los familiares de las víctimas.
Entre los argumentos que utilizó la parte acusadora contra el asesino están el hecho de que Roof visitó la iglesia en tres oportunidades con el fin de estudiar a sus víctimas. También que se sentó con el grupo al que le iba a disparar durante 40 minutos antes de llevar a cabo la masacre.
Así mismo, el fiscal aseguró que el atacante disparó más de 75 veces, recargando su arma unas siete veces mientras accionaba su pistola repetidamente contra las personas que estaban allí. La parte acusadora también argumentó que el asesino no mostró remordimiento y que su justificación principal era que personas negras estaban matando a blancos cada día, lo que confirma las motivaciones racistas del perpetrador del crimen múltiple.
El joven criminal, planificó el ataque hace 19 meses en la histórica iglesia metodista episcopal del centro de Charleston, ubicada en un barrio predominantemente afroestadounidense.
Tras perpetrar el ataque el 17 de junio de 2015, Roof le dijo a una de las tres personas que sobrevivieron, Polly Sheppard, que le estaba salvando la vida para que "pudiera contar la historia".
Antes de salir de la iglesia el asesino pisó deliberadamente al pastor que minutos antes había acribillado a tiros con una pistola Glock.
Pese a que Roof había guardado munición adicional ante la posibilidad de enfrentarse a la policía, ésta nunca llegó a la iglesia pese a ser advertida vía telefónica por la sobreviviente.
La familia de Roof, que no emitió ninguna declaración durante el juicio, dijo este martes en una declaración escrita que "no podrán mientras vivan entender por qué él cometió ese horrible ataque que causó tanto dolor a tantas personas buenas".
¿Cómo se ejecuta la pena de muerte en Estados Unidos?
La silla eléctrica es una alternativa en la pena capital en el estado de Carolina del Sur, aunque no se aplica desde 1991, cuando fue ejecutado Donald Henry Gaskins. Desde entonces todas las ejecuciones se han hecho a través de la inyección letal, siendo la última la de Jeffrey Brian Motts el 6 de mayo de 2011.
La inyección letal es el principal medio de ejecución en los 31 estados donde se aplica la pena de muerte. En 1982, Texas se convirtió en el primer estado en ejecutar a un delincuente a través de la inyección letal. Desde entonces, Estados Unidos ha llevado a cabo 1.425 ejecuciones y solo en 171 se ha utilizado otro método.
La inyección letal inicialmente requiere un cóctel de tres fármacos: el primero (tiopentato de sodio o pentobarbital) duerme al preso, el segundo (bromuro de pancuronio) causa parálisis y el agente final (cloruro de potasio) paraliza el corazón.
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Fuente: cnnespanol.cnn.com