3. Aplicación de agua oxigenada
Sirve asimismo para prevenir infecciones. En esta ocasión únicamente es necesario aplicar el producto sobre un palillo de los oídos o un algodón para posteriormente aplicarlo sobre la propia llaga, varias veces al día. Es un método rápido de curación, pudiendo desaparecer en dos o tres días la llaga en cuestión. Es importante tener precaución de no tragar el agua oxigenada, puesto que puede resultar peligroso.
4. Tratamiento del dolor: hielo
La utilización de hielo es una manera eficaz de calmar el dolor que producen las aftas, así como de bajar la inflamación. Sin embargo, tiende a ser un proceso de curación algo más lento.
5. Enjuague bucal
Al igual que la sal y el bicarbonato, actúa como antiséptico eficaz, reduciendo el riesgo de infección. Se puede emplear enjuague comercial o simplemente utilizar una mezcla de vinagre y agua. Se recomienda hacer el enjuague dos veces al día.
6. Bajar el pH bucal: consumo/aplicación de yogur
La ingestión de este producto permite variar la composición bacteriana de la boca y cambiar su grado de acidez actuando sobre el pH. Es aplicable directamente sobre la lesión, si bien el simple consumo del producto ya tiene un efecto positivo
7. Leche de magnesia
Sirve para cambiar el pH de la boca, con lo que se combate las bacterias que causan la ulceración. La forma de utilizarla es aplicarla sobre las llagas varias veces al día, dificultando la infección bacteriana que puede causar la llaga al bajar la acidez de la boca.
8. Cambios en la alimentación
La formación de llagas puede estar causada en muchas ocasiones por falta de nutrientes esenciales en nuestro organismo. Por ello, es imprescindible mantener una alimentación variada que incluya hierro, vitaminas y minerales. Comer frutas, verduras y cereales son consejos útiles, sencillos y preventivos. Asimismo también se recomienda evitar alimentos ácidos o picantes.
Otras lesiones semejantes
Las aftas son lesiones muy frecuentes que el 80% de la población ha tenido o tendrá alguna vez a lo largo de su vida, en muchas ocasiones de forma recurrente. Sin embargo, existen otras alteraciones que tienen una presentación semejante con las que se pueden confundir. Dos de ellas son las siguientes:
1. Herpes bucal
La diferenciación entre afta y herpes bucal es compleja dado que la apariencia física de la lesión ulcerosa es similar. Sin embargo, herpes y afta se diferencian en qué las produce: el herpes es producido por un virus, siendo contagioso y puede aparecer además en otras zonas del rostro diferentes a la boca. En el caso de las aftas, la lesión se circunscribe al área bucal y dado que no son debidas a virus no producen contagio.
2. Chancro sifilítico
Se trata de una ulceración indolora y solitaria, roja y normalmente redondeada, que aparece como la primera manifestación de la sífilis. Si bien tiende a aparecer en los órganos sexuales, también puede aparecer en los labios si se ha producido sexo oral sin protección. Al igual que las llagas, con el paso del tiempo desaparece, pero en el caso de las sífilis para proceder a afectar al virus a todo el organismo.
¡Precaución!
Si bien la presencia de ulceraciones bucales es común en la población, la presencia de estas de forma muy frecuente o continuada puede estar indicando la presencia de un problema médico.
Por ello de darse el caso sería recomendable acudir a servicios médicos, puesto que es posible que se tenga alguna anemia, enfermedad o algún hábito alimentario o higiénico poco saludable que facilite la ulceración.
Fuente: psicologiaymente.net