PERIODÍSTICAMENTE SOY UN PENDEJO…
Por Axel Oreggia
Desde que estudio periodismo hace tres años, tengo una sensación que me invade todos los días: la culpa.
Cuando empecé la carrera, veía a la profesión como un vínculo por el cual le llegaban a la gente los hechos de actualidad; cuestión que con el pasar de los años cambió totalmente.
Ya no me sentía un comunicador de la opinión pública sino un comerciante, alguien que les tendría que vender una ideología del empresario que lo contratase.
Con el tiempo empezó a asomar una simple pregunta en mi cabeza que me atormentaba todos los días:
¿Qué es el periodismo?
La incógnita rondó mi mente un largo tiempo sin que yo la analizara con la profundidad necesaria .
El pasado día viernes mientras miraba el programa “el péndulo”, un ciclo televisivo que hace entrevistas a diferentes profesionales del periodismo, mi pregunta pareció encontrar una respuesta.
El entrevistado era Mario Pergolini, un personaje tan polémico como exitoso.
El comunicador en una entrevista sin casete habló de todas las temáticas que rodean al periodismo hoy en día.
La nota fue muy interesante, pero lo que capto mi atención es cuando explico lo que para él significaba ser un “pendejo”.
“El pendejo” según la óptica de Pergolini es aquel quien se opone al sistema; es el joven rebelde que siempre cuestionará todo permitiendo que el mundo cambie.
Escuchando detenidamente las declaraciones del entrevistado, me di cuenta que estaba fuera del camino profesional que yo quería realizar y estaba siguiendo el que me señalaba la misma sociedad.
A lo largo de toda mi vida he tenido en determinadas épocas este sentimiento de resignación, que lamentablemente vuelve reiteradamente.
Ante la problemática un día asistí al psicólogo, quien escuchó atentamente todas mis problemáticas y simplemente me dijo una frase:
- “A veces hay que tener esperanza”.
Mucho tiempo le di vueltas a lo que el psicoanalista me había dicho, la única conclusión que llegue es que a veces solo hay que confiar que las cosas recobren su cauce.
Su dicho del psicoanalista lo traslade a mi carrera, tenía que confiar que tarde o temprano hallaría la respuesta que me devolviera la motivación por mi profesión.
Muchos me preguntan:
-¿Qué es ser periodista?
No hay una respuesta universal a esta incógnita, simplemente daré mi punto de vista. Soy un nexo, tengo una responsabilidad: informar a la gente; en una realidad distorsionada debo esclarecer a la misma para que el público formule su propia opinión.
“Esclarecer la realidad” no significa que sea dueño de la verdad o no tenga juicios de valor, simplemente en mi subjetividad trato de contar lo que considero óptimo para el lector.
Esta introducción define lo que ser un comunicador por lo cual quiero ser un pendejo cuestionar todo; no quiero vender ideología simplemente brindar mi forma de ver las cosas y que el lector decida si está de acuerdo o no.
Hubo un momento que deje que me lleve la corriente, me resigne en convertirme en algo que no quería ser y luego pedir perdón.
No hay un manual de cómo ser periodista, hay tantas formas de ejercer la profesión como personas en el mundo y ninguna forma es mejor que otra.
El periodismo no es el “cuarto poder” aunque su opinión pesa en la ciudanía.
Es la voz de los ciudadanos trasmitiendo sus pensamientos sin la necesidad de abrazarse a ninguna ideología política.
Personalmente deseo representar tanto a las minorías como mayorías , sin importar si soy solo un Quijote contra los molinos de vientos o mi verdad no es acertada porque si fuera de otro modo no amaría lo que hago y no sería el profesional que me propuse ser cuando empecé la carrera.
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