NÉSTOR KIRCHNER ALIAS LUPIN PARTE DOS

 
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LA HISTORIA DEL CAPO DI TUTTE LE MAFIA DI CORRUZIONE K…

NÉSTOR KIRCHNER ALIAS LUPIN PARTE DOS

SEGUNDA PARTE

NK ALIAS LUPIN LE ROBA LA ELECCIÓN PARA INTENDENTE A PURICELI Y COMIENZA A CONFORMAR SU ENTORNO CON JULIO DE VIDO,EL CHINO ZANININI, JOSÉ LÓPEZ, RUDY ULLOA…

FORMA PATOTAS PARA GOBERNAR MEDIANTE EL MIEDO EN RÍO GALLEGOS PENSANDO EN ESE MOMENTO EN LA REELECCIÓN PERPETUA PREPARANDO UN GOLPE INSTITUCIONAL PARA SER GOBERNADOR...

Con la llegada de la democracia, en 1983, en el peronismo tres líneas internas se disputaron la conducción del peronismo en Santa Cruz:

La ortodoxa, de Félix Ríquez, apodado el Puma;

La que lideró el joven abogado oriundo de Perito Moreno, Arturo Antonio Puricelli, quien sumó a veteranos de la militancia interna como Amador Iglesias, y a sobrevivientes de las agrupaciones juveniles de los 70.

La tercera con Néstor Carlos Kirchner al frente, llamada lista Blanca.

Las elecciones fueron el 3 de julio de 1983.

Cuenta Daniel Gatti en su libro: “El amo del Feudo”

Puricelli sumó a Rafael Flores, Francisco Toto, Mauricio Mariani, Marcelo Cepernic, Omar Muñiz, etc.

El grupo del lupinero Néstor Kirchner venía reuniéndose desde octubre de 1981 en el garaje de la vivienda de Jorge Punjabi, junto a Ramón Salazar, el Pelado Varizar, Cacho Vázquez, Alicia Kirchner y su esposo Armando Mercado, José Ángel de Dios, y otros.

Allí nació la Agrupación Ateneo Juan Domingo Perón.

Una de las apariciones públicas iniciales de la agrupación fue en un acto de recordación de la memoria del General, en el cementerio local, bajo el paraguas protector de viejos militantes como Nélida Cremona de Peralta y Manolo López Lestón.

Nélida Cremona y su esposo, Hugo Peralta, eran una buena cobertura frente a los militares porque sus nombres, acompañados de su firma, estaban al pie de la nota remitida a los servicios en la que se denunció a Orlando Stinermann, alias Alemán, como un integrante de Montoneros.

El alemán era un viejo militante de la resistencia peronista, de aquellos que Perón recordaba.

El 18 de abril de 1982 la agrupación estrenó la Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, la segunda en la ciudad desde el 24 de marzo de 1976.

El lugar elegido para su emplazamiento fue una importante y humilde barriada de Río Gallegos, el barrio Nuestra Señora del Carmen, donde se asentaban quienes llegaban a Santa Cruz buscando un trabajo en la administración pública o en la construcción.

Un militante de aquellos días, el Dr. César Amaya, escribió en una columna periodística del semanario La Tarde:

-La agrupación Ateneo Juan Domingo Perón, era el resplandor de lo que fuera la tendencia; había un juramento de marchar a la reconstrucción del Movimiento Peronista en la horizontalidad que preconizó Perón en sus mensajes últimos (...), se proponía ganar la calle con ideología y capacitación intelectual permanente.

Con los años, Amaya emigraría a las huestes de Puricelli, sosteniendo que el justicialismo hecho poder tiene la mala costumbre de corromper a sus propios ideales y doctrina.

En verdad, la diversidad ideológica siempre acompañó a las estructuras lupineras; muchos de sus integrantes sostuvieron un discurso de acuerdo a postulados del peronismo de derecha y en las actuaciones posteriores, esto se iría marcando.

Armando Mercado, alias Bombón, por ejemplo, era un ladero incondicional de Diego Ibáñez, en el Supe.

Una anécdota muestra lo variopinto de la agrupación. En el Nº 7 de la revista Sur, de agosto de 1979, dirigida por los hermanos César y Roberto Arizmendi, un joven contador público nacional, José Ángel De Dios, futuro militante del ateneo, sostuvo:

-Fue uno de los momentos emocionales más difíciles que me tocó vivir, no fue nada comparable a lo ya vivido”, y no hablaba de un gran amor juvenil, ni de su pionera experiencia sexual, ni de un diálogo con un filósofo, sino de su encuentro con el teniente general Jorge Rafael Videla, de visita en Río Gallegos.

La estructura principal del Ateneo estaba en la ciudad capital, pocos punteros en el interior.

En tanto, los viajes de Néstor Kirchner a la Ciudad de Buenos Aires lo acercaron a los editores de la revista Línea.

No debe sorprender que, en ocasión de la presencia de Ítalo Argentino Luder en Río Gallegos, la columna de la Blanca, con Lupín, Néstor Kirchner a la cabeza, llegó hasta el escenario al grito de:

- “Isabel Conducción - lo demás es traición”.

Luego, sacudieron la tarima hasta que Luder habló algunas palabras halagadoras hacia la ex Presidente.

Las contradicciones se mantendrían a lo largo de la historia de construcción de poder de Kirchner, quien fue un férreo defensor de la utopía revolucionaria o un posmoderno globalizado que recomendaba a los periodistas leer a Francis Fukuyama, cuando lo interrogaban sobre la extrema dureza del primer ajuste, en los albores de su administración.

En la elección interna del 3 de julio de 1983, la lista Blanca salió tercera entre tres participantes.

Sin embargo, el grupo se mantuvo unido, con más incorporaciones que defecciones.

Un importante afluente fue la denominada “banda Cordobesa”, un grupo de militantes estudiantiles de Tupac, la agrupación del frente universitario Vanguardia Comunista.

Los primeros en refugiarse en Río Gallegos de la cruda represión del general Luciano Benjamín Menéndez, fueron César Arizmendi y su compañera, la abogada Alicia de los Ángeles Mercau, apodada Sissí; luego, sus camaradas y colegas, Jorge Chávez, Angelina Abbona y su esposo, Mengueche Mengarelli.

También Edgar Sánchez, hermano de Gorrión Sánchez, senador por Córdoba, en su paso arrepentido al PJ.

El ingreso al peronismo de la “banda Cordobesa” trajo un plus, ya que, luego de algunos años de cárcel durante la dictadura, otro cordobés de la Vanguardia Comunista llegó a Rio Gallegos, el abogado Carlos Alberto Zannini, alias Chino.

La incorporación del” Chino Zannini “fue la que más frutos rendiría al emergente lupinero Néstor Kirchner.

El Chino venía precedido por su historia personal, sus dotes de organizador lo que le ganó el respeto de sus compañeros de militancia en Córdoba.

Sin los condicionamientos de la ideología y con el estómago reforzado, Zannini se convirtió en una pieza imprescindible del armado de estrategias para alcanzar el poder, y consolidarlo.

Así, 18 años después, desde uno de sus múltiples cargos, el de presidente de la Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, habló de sí mismo como un peronista de toda la vida.

Todos sabían en el acto universitario de la Unidad Básica más representativa del Frente para la Victoria Santacruceña, que el “Chino mentía, pero ya tenía mucho peso como para contradecirlo”

El chamuyo de Elías Semán, abriéndoles la cabeza; el coraje de Roberto Luis Cristina; el hijo de Luis Días Salazar en el vientre torturado de Esther, se mueren cada día en El Vesubio, mientras la “banda Cordobesa” pasea sus abultados vientres en las 4x4 que les regaló el poder.

De esa Unidad Básica saldrían otros elementos de gravitación, como Juan Carlos Villafañe, alias Chiki-Chaka; Héctor Aburto, y fundamentalmente quien fuera cadete en su estudio, luego su chofer personal y más tarde, ladero incondicional, Fernando Ulloa Igor, alias Rudy.

Cuando la democracia inició su marcha en Santa Cruz, el peronismo colocó a Arturo Antonio Puricelli y a Patricio Toto en la Gobernación.

En tanto, el bloque en la Cámara de Diputados provincial se encolumna detrás de Rafael Flores.

La mano derecha de Puricelli, en el gabinete, y en la reconstrucción de una estructura partidaria propia, fue Amador Iglesias.

Para abrir el juego, le ofreció cargos a sus adversarios partidarios y Lupin Néstor Kirchner fue designado presidente de la Caja de Previsión Social.

Néstor Kirchner no podía dejar pasar esta oportunidad y con sus hombres se hicieron cargo, rápidamente, del organismo y comenzaron a crear una estructura de Delegaciones en el interior de la provincia, donde sus punteros encontraron la base para el despliegue de los Ateneos.

Una clave fue no separar lo propio de lo partidario ni de lo institucional.

Como en un Estado dentro del Estado, anunció obras, la Casa del Jubilado, planes de financiación, etc.

Allí “Lupin” comenzaba a usar el serrucho con su banda contra Puricelli con tal de asumir el poder.

Cuando él percibió que ni Puricelli ni Amador Iglesias avalaban ese “cortarse solo”, denunció la no recepción de los aportes previsionales y el desfinanciamiento de la Caja de Previsión, prometiendo presentar una denuncia penal.

Puricelli lo renunció de la Caja de Previsión Social pero la Lista Blanca ya había colocado a muchos de sus hombres.

El poder interno de Arturo Puricelli era inmenso.

Para enfrentarlo se requería que las otras dos fuerzas internas se unieran para dar pelea, los Ateneos y el MRP.

Bajo la conducción de Rafael Flores se había conformado, en 1985, el Movimiento Renovador Peronista, con un veloz desarrollo en el interior de la provincia que, sumado al trabajo de Kirchner en Gallegos, podría dar batalla a Puricelli.

Las conversaciones se sucedieron hasta que, sentados todos alrededor de una mesa de restaurante, acordaron ir juntos.

Kirchner-Flores era la fórmula para la candidatura al gobierno provincial, y Carlos María Laffitte, alias el Francés, candidato a la intendencia de la capital provincial.

Flores, con el acuerdo alcanzado, se presentó ante sus hombres para recibir su aprobación pero lo único que obtuvo fue un rechazo de la mesa ejecutiva del MRP.

Rafael Flores cuenta:

- “La oposición más fuerte vino de la Agrupación Eva Perón, de Pico Truncado”.

Los jefes de la Agrupación Eva Perón –Sergio Acevedo, alias el Negro; Ariel Arnold, alias Chiquito; y Federico Laissen- no le ofrecieron opción: si se concretaba la unidad con el Ateneo, de Kirchner, ellos se iban del MRP.

Flores sostiene que no tuvo alternativa porque el flanco norte del MRP se movía con la dinámica de Acevedo, Arnold y Laissen.

En otra cena en el mismo restaurante, Flores le anunció a Kirchner el rechazo de sus bases al acuerdo, y Kirchner se enfureció.

Sus acompañantes lo observaron y, de pronto, anunció que pondría en práctica su plan B, resignando por cuatro años la lucha por el sillón de Gregores.

Así que daría una doble batalla local, en Río Gallegos, por la conducción del partido y la candidatura a intendente.

Flores se comprometió a allanarle el camino, aportándole sus votos, a cambio de que Kirchner lo ayudase en la contienda provincial.

Este acuerdo tampoco prosperó porque Laffitte quiso pelear por la intendencia de Río Gallegos y se negó a bajar su candidatura.

Algunos militantes del Ateneo recuerdan aquel momento:

-“El Cuervo estaba quebrado y hablaba de dejar la política, la Bruja compartía su posición; entre todos lo sacamos del pozo y logramos que volviera a trabajar”.

Pelear en Río Gallegos por el partido y por la candidatura a intendente no era un objetivo inalcanzable.

Las formas que adoptó el quehacer político de Arturo Puricelli dejó una abundante cantidad de heridos internos; entre ellos, los allegados a Amador Iglesias, percutado del Ministerio Secretaría General cuando estalló el escándalo del millón de dólares que involucraba a la empresa constructora Gotti, a funcionarios provinciales y al Banco de la Provincia de Santa Cruz.

En la elección interna provincial, Puricelli impuso su voluntad y el candidato a gobernador fue Jaime Del Val.

Néstor Kirchner ganó la candidatura a intendente de Río Gallegos y se quedó con el Consejo partidario local.

Entonces, con el trabajo facilitado por el sello partidario, se determinaron varios ejes de acción.

Néstor Kirchner trabajó personalmente en el armado de un frente y se presentó como un candidato amplio, despojado de los símbolos del peronismo, solicitando la ayuda de Dios y prometiendo recrear el espíritu pionero.

El dejar de lado los símbolos partidarios tenía que ver con una estrategia personal y con una lectura de los resultados de la elección legislativa de 1985, la única contienda electoral que ganó, alguna vez, la UCR santacruceña.

Se organizó una labor de timbreo para frenar las intenciones de Puricelli-Del Val de restarle el voto peronista, mientras la militancia inscribió en un padrón especial a los extranjeros (básicamente chilenos) que, en Santa Cruz, se encuentran habilitados a votar para intendente.

Fue uno de los trabajos que más tiempo llevó a los militantes ya que al convencimiento de la orientación del voto se le agregaba el trabajo de gestión de los documentos y la inscripción en un registro especial.

La estructura de propaganda quedó en manos de Cristina Kirchner.

En los volantes y trípticos que se repartieron se observaba un logotipo, refritado de elecciones en provincia de Buenos Aires, que representaba un óvalo con tornillos que esquematizaba las viejas chapas de numeración de las viviendas, con la leyenda Kirchner 87, y acertaron con un jingle pegadizo.

Cuando Del Val aún no terminaba de acordar su fórmula, Lupín Néstor Kirchner obtuvo la foto más buscada del momento.

Durante el lanzamiento del Frente Municipal de Río Gallegos, se fotografió con Ramón Granero, alias Bochi, del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que poseía un caudal electoral propio; con Roberto Arizmendi, del Partido Intransigente; y con Romero, de la Democracia Cristiana.

Las encuestas y la sensación popular hablaban de un holgado triunfo lupinero en Río Gallegos, y de la candidata Ángela Sureda, de la UCR, en la provincia.

Kirchner estaba eufórico. Si se concretaban los sondeos, tendría su lugar de despegue y eliminaría, en el mismo acto, a uno de sus competidores internos, ya que Sureda es tía de Rafael Flores, y la Constitución provincial contenía una cláusula que impedía la consanguinidad en quien reemplazara a un gobernador en su único mandato permitido.

La derrota repercute, además, sobre Puricelli y su delfín, Del Val, a quien en sus actos masivos en Río Gallegos no le permitió subir al palco.

Tal cual lo haría luego en la presidencia Néstor Kirchner eliminaría estas dos restricciones constitucionales, abriendo la posibilidad de su propia reelección indefinida y el camino a un sucesor de su propia familia.

El 7 de septiembre de 1987, los primeros escrutinios revelaron que los rumores tenían asidero, muchos votos peronistas se volcaron a la UCR, y entre el electorado del padrón de extranjeros, que tanto contribuyeron a engrosar los militantes de Lupín, el voto también se fugaba hacia la UCR.

A última hora, los votos de Río Turbio consolidaron un escaso margen a favor de Del Val, y la última mesa de Rio Gallegos indicó que Kirchner era el nuevo intendente, por un puñado de votos más que el contador público nacional Roberto López.

La mayoría del Concejo Deliberante quedó en manos de la UCR.

Néstor Kirchner alias Lupín, quien siempre refleja en el cuerpo los miedos, durante las últimas y angustiosas horas, luego del cierre de los comicios, sufrió varios desmayos.

Ricardo Jaime Del Val y su gente llegaron primero a la esquina de Roca y San Martín, en Gallegos, para los festejos; rezagado –y ya medianamente repuesto- arribó Lupin Kirchner, abrazados sobre el capó de una camioneta, ambos agradecieron y saludaron.

Una sonrisa nerviosa no lograba cambiar la imagen desencajada de su rostro.

Esa noche, Lupín empezó a dibujar estrategias para llegar al sillón de Del Val.

Allí nació el Frente para la Victoria que no tenía nada de frentista: ahí el único que mandaba era Lupin Néstor.

En el Hotel Comercio mientras él cenaba con otros, y alguien que le importara se le acercaba para hablar Lupin Néstor Kirchner chasqueaba los dedos y les decía a Zannini y al Rudy Ulloa:

- “Rajen de acá, que tengo que hablar con él”. Todos salían disparados como ratitas.

En el FPV no había ningún peronista de verdad.

Kirchner construyó poder en base al miedo.

Su manera de hacer política siempre fue la patota.

Tenía una patota muy bien armada siendo intendente.

Y más aún cuando fue gobernador.

Llegó a tener varias.

Cacho Vázquez manejaba una patota, Rudy Ulloa manejaba otra; el Negro Vidal, otra; el Karateca Gómez, otra más.

El lema de ellos era “por la razón o por la fuerza”, como dice el escudo chileno.

La gente les tenía miedo y ellos se manejaron con la intimidación.

“Allí nació el famoso o ellos o nosotros”.

Aún hoy hay funcionarios que le tienen miedo al FPV, miedo a la estructura provincial, porque la patota de Néstor sigue operando.

En Río Gallegos, hoy funciona una estructura de inteligencia peor que la ex SIDE.

En las calles Maipú y Chile no van a lo ideológico sino a lo personal.

Kirchner construyó en base a la extorsión con la vida personal de los ciudadanos.

Ya en la intendencia de Rio Gallegos comenzó a formar su banda que lo acompañaría a la gobernación y la presidencia.

El acto de entrega del mando fue planificado como una continuidad de la campaña.

-“Hay que demostrar una forma de hacer y vivir la política”, decía Néstor Kirchner, la barrabrava estaba preparada para hacerse oír cuando el guion lo indicaba, y los invitados fueron seleccionados.

Kirchner se trepó, aquel día, a una frase que repetiría a lo largo del tiempo:

-“El Estado promotor debe suplir al Estado benefactor”.

Los bombos hicieron vibrar el salón mientras Oscar Vázquez, alias Cacho, juraba como secretario de Gobierno; luego Ramón Alberto Lascano, alias Tito, en Obras Públicas y Ubanismo; Luis Salvidia, en Hacienda; y la más aplaudida de todos fue Alicia Kirchner, en la flamante Secretaría de Promoción Social. E

n tanto, el demócrata-cristiano Hugo Gárdes, asumió en la Secretaría General.

Lupín se encargó de dejar en claro, a los integrantes del Frente Municipal, que el jefe era él; y luego inició su tarea preferida: cooptar cuadros ajenos.

Para ello generó el Consejo de Planeamiento, Asesoramiento y Consulta, conducido por su esposa Cristina; y por el arquitecto Julio De Vido, y sólo para los considerandos, integró a las restantes fuerzas del Frente. Desde entonces –y se convirtió en una constante de la gestión de Kirchner- nunca una fuerza política dejó de perder hombres y mujeres a manos delirresistible manejo de “la cosa pública” que impuso K.

Julio De Vido hacia finales de 1982 conoció a Néstor Kirchner en un local peronista que quedaba cerca de su casa, el lugar era conocido como el Ateneo Teniente General Juan Domingo Perón.

Allí y en ese contexto es donde le dio apoyo a su proyecto para llegar a la intendencia de Río Gallegos..

Cuando Lupin Néstor Kirchner asume la intendencia de Rio Gallegos Julio De Vido ejerció el cargo de Director General de Obras Públicas del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV)6 de la Provincia de Santa Cruz y en 1990 asumió como Presidente de la Administración General de Vialidad Provincial, sumándose al Frente para la Victoria en 1989 con el objetivo de acompañar a Néstor Kirchner en su campaña a gobernador de la Provincia de Santa Cruz.

José López tucumano llegó a Santa Cruz con casi tan sólo lo que tenía puesto. Incluso, quienes conocen los inicios del ingeniero ahora devenido en detenido ex funcionario afirman que vivió “de prestado” en la casa de una maestra durante los primeros meses de peregrinación por el sur.

Por ejemplo, con el Frente Municipal, perdieron su existencia en Gallegos como partidos, el Intransigente y la Democracia Cristiana.

Kirchner comenzó ajustando las cuentas del municipio.

Para esto eliminó alquileres que pagaba la intendencia, destruyó la red de centros de integración barrial de su antecesor, desarmó la estructura de Cultura –también obra de Cepernic-, y le pidió a Alicia que recreara todo eso pero con otra orientación, apuntalando así la estructura política propia.

No había dinero en el tesoro municipal para hacer grandes anuncios; entonces, el 22 de diciembre de 1987 sacó a la calle a todo el personal a lavar las veredas de la calle Roca, el centro comercial de Rio Gallegos.

Una persona, escondido detrás de un tapial, controló la operación que marcaba su estilo a los empleados municipales.

Ejecutó una gestión prolija, bien controlada por la mayoría UCR en el Concejo Deliberante y con una interesante tarea del Tribunal de Cuentas que le obligó a informar, regularmente, de los ingresos y egresos.

Además, ejecutó pavimentación de calles, construcción de veredas, mejora de la iluminación de las calles y levantó varios gimnasios municipales en los barrios.

No dando puntada sin hilo comenzando con el saqueo de las arcas públicas.

-Para ganar en política hay que tener mucha platita…

Repetia incansablemente a su entorno que comenzaba a cobrar comisiones de todo lo que se realizaba en la intendencia.

En tanto, el gobierno provincial era caótico.

Pero antes de cargar sobre Jaime Del Val, tendría que superar escollos internos.

Los concejales Jorge Chávez, alias Negro –hombre de la “banda Cordobesa”- y Juan Carlos Villafañe, alias Chiki-Chaka, de la Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, plantearon sus disidencias con el estilo personalista de Kirchner y crearon la COP (Corriente de Opinión Peronista). Lograron sumar a Mónica Kuney, Mario Metaza, Edgar Sánchez, Carlos Guardo (peronista muy a la derecha que participó del derrocamiento de Cepernic, en los ’70), y otros.

La COP inició alianzas con otras agrupaciones peronistas. Una de ellas reunía a Olaf Aaset, alias Pilín, el chico que vió como Lupín se llevaba el televisor de su casa (ver Capítulo 1); Javier Pérez Gallart y Gabriel Pérez Rassetti, alias Pajarito; además de dirigente de ATE, como Jorge Rivolta; e históricos del PJ como Norberto Ferrantes, alias Madurga; y Pocho Manrique.

Chávez llegó al Sur huyendo de los militares, y en 1980 ingresó como asesor legal en el Ministerio de Asuntos Sociales.

En 1984 arribaría, siguiendo a la “banda Cordobesa” un camarada que lo había salvado de caer prisionero, Carlos Alberto Zannini, alias El Chino, quien sí había estado preso luego de que lo atraparan en la ex confitería El Molino.

En 1987, Zannini llegó a la Secretaría de Gobierno municipal ya que coincidía con los planteos de Chávez.

Intentó irse a vivir de su profesión en Comodoro Rivadavia, en El Chubut, pero los fracasos lo impulsaron a volver a Lupin Kirchner.

La gobernación de Jaime Del Val, poco a poco, se transformó en una corte donde política, sexo y poder eran fermentos del desastre anunciado. En 1989, Del Val sufrió una embolia cerebral y fue derivado a la Ciudad de Buenos Aires.

Su vice, Ramón Granero, alias Bochi, intentó gobernar manteniendo la estructura que dejó Del Val, mientras la inflación hacía estragos en la coparticipación federal y el dólar escalaba las nubes, dificultándose afrontar la masa salarial de la sobrepoblada administración pública.

El regreso de Del Val mostró a un hombre agobiado por la enfermedad, con parte de su cuerpo paralizado y dificultades en el habla, propia de una persona que no terminó su proceso de recuperación.

Granero sabía que los votos ganados con su actuación como diputado provincial se diluían junto a Del Val.

Las conspiraciones de Rafael Flores, por un lado, y de Néstor Kirchner, por el otro, comenzaron a resultarse simpáticas.

En la Nación, la tormenta liberal exigía reordenar los estados provinciales y esto resultó terrible para Del Val, el único gobernador que se jugó por Carlos Menem en 1988, en un escenario de conflictividad social en aumento por el cerco financiero que se cerraba sobre Santa Cruz.

-“Del Val fue a la Casa Rosada a pedir plata y le entregaron balas de goma y un curso de capacitación de la policía provincial en la represión de motines”, me reveló un ministro del gobernador, que había ingresado a la Casa de Gobierno eludiendo manifestantes, todos de la Administración Pública.

Señaló a los policías, que lucían chalecos antibalas nuevos, sobre gastados uniformes.

También nuevos eran los cascos con visera y las cananas con cartuchos de balas de goma y granadas lacrimógenas.

Con armamento reluciente y actitud de combate, los policías parecían distintos a los que se intuían cercanos a los manifestantes porque su salario se encontraba atado al éxito de la manifestación.

Con los funcionarios escapándose hacia el patio de la vecina jefatura policial, donde a su vez había una puja interna, durante la tarde, y vía un memorando con una firma falsificada, se ordenó tirar.

Hasta una embaraza sufrió los balazos de goma y los gases.

La represión se terminó tan rápida como empezó, al llegar los diputados, en tropel, a la Legislatura. La policía se escudó en el memo falso y los funcionarios del gabinete provincial se refugiaron en Dolores Ávila, secretaria Legal del Ministerio Secretaría General, todos buscando un responsable para entregar alos diputados. Ávila, a quien llamaban “la Doctorcita”, era la "novia secreta” del gobernador enfermo; más adelante, cuando él se divorció, fue su esposa.

Aquella tarde fue señalado como culpable José Tapia, alias Pepe, el único de quien nadie esperaba una orden de represión, aparente firmante del memorando represor.

Ávila, Caíto Del Val –hijo del gobernador- los diputados UCR López y Quintar, junto a Kirchner, intentaron convencerlo a Tapia de que aceptara la culpa, prometiéndole una interpelación legislativa breve y sin problemas.

Kirchner, quien preparaba el golpe institucional contra Del Val con la herramienta del juicio político, temía que la dirigencia del sindicato de empleados públicos Apap, controlado por las asambleas donde la izquierda encontraba eco a su propuesta de movilización y lucha, aumentara la apuesta porque con más confrontación había peligro de intervención federal, donde suponía que se candidateaba Puricelli. Tapia se mantuvo firme y, entonces, Del Val lo culpó y lo echó del ministerio por “inútil”.

Del Val resistió, confiado en que Carlos y Eduardo Menem lo apoyarían en contra del quiebre institucional, pero no consiguió más que declaraciones de prensa.

En la Cámara de Diputados provincial se reunieron pruebas, bajo la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, miles de fojas apuntalaron ocho cargos, maniobras en la Subsecretaría de Pesca, la enfermedad del gobernador y la utilización de medios provinciales para realizar mejoras en su estancia.

Del Val, por consejo de Puricelli, disolvió por decreto la Legislatura y llevó la cuestión a la justicia.

Pero la Cámara de Diputados había tomado sus previsiones, designando como camarista a una secretaria del Tribunal Superior de Justicia, Laura Patricia Ballester de Muratore. La camarista, por su antigüedad, subrogó en el Tribunal Superior de Justicia y cuando la nulidad llegó a esa instancia, su voto y el de la Dra. Clara Salazar, dejaron en minoría al Dr. Castro Dassen.

El conflicto de poderes llevó al Ministerio del Interior a enviar a Jorge Díaz Martínez, un catamarqueño vinculado a los Saadi, como amigable componedor.

Díaz Martínez descendió en Gallegos y se encontró con un amigo, Armando Mercado, alias Bombón, cuñado de Kirchner y aún hombre del Supe, quien no se despegó de la sombra de Díaz Martínez, quien de inmediato comprobó la soledad de Jaime Del Val, y decidió convencerlo que lo mejor era aceptar el juicio y entregar el poder a Ramón Granero.

A los riojanos en el poder federal no pareció importarles qué ocurría en la lejana Patagonia.

Y Lupin Néstor Kirchner logro llegar a la gobernación tras el golpe institucional que el mismo habia preparado en un clima de caos.

INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA: SANTIAGO OREGGIA

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