Excelente guitarrista y compositor nacido en San Juan de Pasto, Nariño, Colombia, el 30 de julio de 1916; falleció su ciudad natal el 13 de octubre de 2011.
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El cantor del sentir popular nariñense
Colombia conmemora este año la vida y obra del músico y compositor Luis Antonio ‘Chato’ Guerrero Hidalgo, al conmemorarse el centenario de su natalicio. Es recordado por obras como ‘Agualongo’ y ‘El Cachirí’.
Texto: Ricardo Moncada Esquivel, Jefe de Redacción, Grupo de Prensa MinCultura. En: mincultura.gov.com, julio 21 de 2016
(Apartes) “A mi Valle de Atriz le canto, / en las notas de mis canciones / y hay en ellas cariño tanto / que renacen mis ilusiones”, así reza la primer estrofa de ‘Agualongo’, declarado por Sayco como una de las 30 mejores piezas musicales del milenio. Se trata de una de las creaciones de Luis Antonio ‘Chato’ Guerrero Hidalgo, el compositor nariñense a quien este año el Ministerio de Cultura recuerda al conmemorarse el centenario de su natalicio, el próximo 30 de julio.
La huella de este gran exponente de los aires andinos colombianos, en especial del bambuco sureño, sigue presente en el imaginario popular nariñense. Basta con decir que composiciones suyas como ‘Agualongo’ y ‘El Cachirí’ (ésta con letra de José Félix, ‘El Vate’ Castro), son parte de la banda sonora del Carnaval de Negros y Blancos, declarado Patrimonio Inmaterial de la humanidad.
Luis Antonio ‘Chato’ Guerrero Hidalgo, fue un músico de gran arraigo popular, fundador del cuarteto de cuerdas ‘Satán’ e hizo parte del Trío Clavel Rojos. Antes de ser músico se destacó como futbolista. En la década 1930 integró el primer equipo Deportivo Pasto, llegando a participar por su ciudad en competencias en Ecuador y el interior del país. Finalmente, se retiró debido a una lesión en una rodilla. Fue entonces cuando se dedicó de lleno a la música.
Alegre, buen conversador, exponente del humor pastuso y poseedor de carisma y gran sencillez, el ‘Chato’, Guerrero fue de esos artistas que gozó como pocos del cariño y agradecimiento de sus coterráneos. Incluso, se hizo en su honor una carroza durante el patrimonial Carnaval de los pastusos durante un desfile del 6 de enero, hace algunos años. Además, recibió en vida múltiples reconocimientos. Se caracterizó por ser un artista que tuvo una mirada curiosa y humorística de su entorno, la cual estampó en sus letras y melodías.
Entre sus composiciones más reconocidas están: ‘Por qué eres así’, ‘El único que la goza’, ‘Mi viejo Galeras’, ‘Jodidos y más contentos’, ‘Mi campesinita’, ‘Qué guayabo’, ‘Desesperación’, ‘Vuelve a mí’, ‘Ilusiones Perdidas’, ‘Soy pastuso’, ‘Nunca te olvidaré’, ‘El Galerazo’ y ‘Noches del Galeras’.
Artículo completo en:
http://www.mincultura.gov.co/prensa/noticias/Paginas/centenarionataliciochatoguerreo.aspx
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Los 100 años de ‘Chato’ Guerrero. Por Javier Vallejo Díaz, 30 de julio de 2016
El 30 de julio de 1916 es una fecha importante para la historia cultural de Nariño y de mayor trascendencia para la música regional porque en ese día nació para gloria y orgullo nariñense el insigne compositor de música popular Luis Antonio Alfonso Guerrero Hidalgo a quien el círculo de amigos, artistas y medio de comunicación identificó como ‘Chato’ Guerrero.
Legendario será su nombre como sus obras que se han inmortalizado con paso de varias generaciones. A su ingeniosa pluma y musicalidad se debe el bambuco Agualongo que SAYCO, Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, supo nominarlo como el Bambuco del Milenio. En asocio con José Félix ‘vate’ Castro creó Cachirí y Soy Pastuso, obras que junto con Agualongo y Desesperación se constituyen en los emblemas de su cosecha musical.
Enamorado de la vida y de su terruño natal encontró en el centinela de la Ciudad, el volcán Galeras, su máxima expresión para componerle ritmos jocosos y alegres, entre otros, Mi Viejo Galeras, Noches del Galeras, El Galerazo y la Cumbia del Galeras, en cuyos versos la se percibe la picaresca de la que gozó y compartió en las amenas tertulias.
Pero ‘Chatico’ no sólo fue músico, esta afición la alternó en su juventud con la práctica del fútbol. Perteneció a la nómina fundadora del Deportivo Pasto que por esa época se llamó Balboa. También representó a Nariño en torneos nacionales e internacionales, la potencia en su pierna derecha le permitió anotar goles desde distancias considerables.
Recordaba ‘Chatico’ que su padre fue muy exigente y formó a su descendencia con disciplina "en época de vacaciones del colegio no nos permitía que nos quedemos en la casa sin hacer nada, a mí me enviaba a aprender el oficio de la sastrería y con el tiempo participé en la confección de los vestidos que el maestro Luis Nieto contrató para uniformar al Clavel Rojo".
‘Chatico’ Guerrero gozó de una jovialidad contagiosa que la irradiaba a sus contertulios. Algún día nos encontramos comprando medicamentos en Drogas Santiago y nos atendió su propietario don Segundo Zambrano, luego de cancelar los pedidos me susurró "lo que sucede es que mi sobrino me regaló unas naranjas y como estaban bien dulcecitas me chupe como ocho, eso me hizo daño porque me soltó el estómago, pero también es bueno, agregó en tono irónico, porque ahora voy a cantar con más soltura".
En otra ocasión comentaba que con el maestro Luis Nieto fueron a cumplir un compromiso musical a una vereda del corregimiento de El Encano y necesariamente se tenían que transportar por agua en una lancha, "el maestro Luis Nieto era cobarde para montar en lancha y los músico sabían eso, entre todos nos pusimos de acuerdo en hacerle una broma y cuando estábamos alejados de la orilla empezamos a moverla hasta que entró agua y nos mojamos, con voz nerviosa don Luis Nieto nos dijo: dejen de mover la lancha vergajos porque se puede voltear, ustedes con morirse tienen pero el jodido es uno”.
El hurto de su guitarra ‘criolla’ (española) que fue su compañera y alcahueta en su tránsito por la vida terrenal le ocasionó un trastorno emocional y con él se asociaron quebrantos de salud propios de sus edad que fueron minando su vida y fue 13 de octubre de 2011 cuando recibió el llamado celestial a compartir con sus compañeros y colegas de generación como Marujita Hinestrosa, Luis Enrique Nieto, Ignacio Burbano, Faustino Arias, Tomás Burbano, Fausto Martínez y Campitos Martínez entre otros.
Hoy 30 de julio, cuando se cumple el primer centenario del natalicio de nuestro querido y recordado ‘Chatico’ quise compartir este pequeño texto que refleja el aprecio hacia una de las figuras que dio lustre a la música regional.
Publicado en:
Facebook, 30 de julio de 2016
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* Hoy se cumplen 100 años del nacimiento del 'Chato’ Guerrero, compositor pastuso a quien dedico este texto como tributo a su memoria:
Por Luis Gabriel Mesa Martinez, musicólogo, En: Facebook
Luis Antonio Guerrero Hidalgo, recordado por sus coterráneos como el ‘Chato’, nació hace cien años en la ciudad de Pasto, un 30 de julio de 1916. Su música cultivó ese particular sincretismo colombo-ecuatoriano que tan bien representa a los sonidos de Nariño, y su formación empírica constituyó un testimonio más del inmenso valor de la tradición oral.
No son pocas las controversias que en los últimos años han surgido entre aficionados y académicos de Nariño con relación a la autenticidad de la música regional; algunas a favor de esa binacionalidad nariñense, mientras otras insisten en un hermético arraigo que ciegamente desconoce las riquezas de vivir en medio de fronteras.
Guerrero Hidalgo se identificó con la primera de esas dos posiciones, pues con su música siempre defendió el valor de esos sonidos pastusos que delatan sellos de otras naciones. Ésa fue, al menos, su apreciación de aquel aire mestizo que hoy se asocia firmemente con la identidad musical del Nariño andino: el sonsureño. En una entrevista concedida a Lucio Feuillet y Felipe García (2007), ilustró con un fuerte sentido de pertenencia las cualidades de ese rasgado típico en la guitarra, asociada con el género:
“A mí me dicen que el rasgado mío es de sonsureño… que se crió conmigo. Tal vez eso vino del Ecuador, ese rasgadito… Como teníamos mucha influencia del Ecuador y de Cuba… Todos esos ritmos cubanos yo me los sabía desde muchacho, y lo mismo los del Ecuador. Todos esos pasacalles, esos albazos... De toda esa reunión de rasgados salió el sonsureño.”
Ese elemento regional no sólo es evidente en cuestiones estéticas. Las posturas ideológicas de Guerrero Hidalgo también fueron enfáticas en defender discursos que han diferenciado la visión histórica de los nariñenses con relación al resto de los colombianos. Una de ellas radica en el vehemente rechazo hacia la figura de Simón Bolívar, recordado en el suroccidente del país por las sangrientas masacres que bajo sus órdenes tuvieron lugar en suelo nariñense.
En ese orden de ideas, Guerrero optó por rendir tributo al caudillo pastuso Agustín Agualongo, quien lideró en épocas de independencia una férrea oposición contra los ideales bolivarianos. De ahí resultaría una de sus más valoradas creaciones, el bambuco ‘Agualongo’ que hoy se destaca en fiestas regionales, con un protagonismo particular en los desfiles artísticos del Carnaval de Negros y Blancos.
La formación de Guerrero se consolidó en el Colegio San Felipe Neri de Pasto, institución que el compositor recuerda con gratitud por haber obtenido en ella las bases de literatura que cimentaron su experiencia como letrista de canciones (Bastidas, 2011: 270).
Su educación musical, por otra parte, no se construyó en las aulas, pero sí en la cercanía con otros músicos de la región como sucedió en los años 30 con los hermanos Félix, Rafael y Luis Lasso, con quienes conformó un cuarteto de cuerdas en formato de bandola, tiple, guitarra y guitarrón.
Otros músicos influyentes en la vida y obra de Guerrero fueron Heriberto Mideros, Enrique Viteri, Bolívar Larrañaga, Pedro Bastidas, Alberto Burbano, Jaime Rodríguez, Julio Zarama y Plinio Herrera Timarán, pero tal vez uno de los personajes más determinantes en su madurez artística fue el pastuso Luis Enrique Nieto Sánchez, con quien integró –en la década de los 60– la última generación del ensamble musical ‘Clavel Rojo’ (Mesa Martínez, 2015).
De las 25 composiciones catalogadas por José Menandro Bastidas (2011) en ‘Compositores nariñenses de la zona andina, 1860-1917’, el aire musical más recurrente para el caso de Guerrero es el bambuco. Títulos como ‘El Cachirí’, ‘ Mi viejo Galeras’ y ‘Mi pastusita’ se suman a ‘Agualongo’ en esta categoría, en un estilo bastante próximo al de ‘Noches del Galeras’ o ‘El Galerazo’, composiciones que figuran en la clasificación de sonsureño, aunque conviene señalar que la distinción precisa entre bambuco nariñense y sonsureño todavía es objeto de debate entre círculos de artistas e investigadores del Departamento.
La influencia de músicas foráneas, por otra parte, es evidente en el interés de Guerrero por géneros como el bolero, en el cual sobresalen sus ‘Ilusiones perdidas’, ‘Vuelve a mí’ y ‘Desesperación’. Otras composiciones como ‘Mi negra’, categorizada en el catálogo de Bastidas como un porro, delatan desde su misma letra el interés del autor por regionalizar patrones rítmicos claramente inspirados en sonidos de la Costa y de otros horizontes, que llegaron a Pasto a través de la discografía comercial y la radiodifusión en la década de 1930.
“Baila, baila mi cantar
con este ritmo que enloquece
y es un son muy nariñense
que se ha vuelto ya muy popular”
La música de Guerrero es sencilla en sus progresiones armónicas y en la construcción reiterativa de sus frases, pero rítmicamente guarda un sello característico que por fortuna ha quedado registrado en grabaciones de archivo que actualmente permiten escuchar ese ‘rasgadito’ típico con el cual muchos nariñenses recuerdan sus serenatas.
El ‘Chato’ falleció en Pasto el 13 de octubre de 2011, pero su música se ha mantenido viva. Nuestro carnaval lo recuerda simultáneamente con euforia y nostalgia, pues no pueden faltar las comparsas y carrozas que cada 6 de enero se visten de fiesta para celebrar la identidad pastusa al ritmo de ‘Agualongo’ y del ‘Cachirí’.
Luis Gabriel Mesa Martínez
Musicólogo
* Fotografía: cortesía de Javier Vallejo.
Publicado en:
https://web.facebook.com/luisgabrielmesa/posts/885359076345
"Chato" Guerrero
Por: Eudoro Narváez Chaves de su libro ‘Nariño y su Gente’, septiembre de 1996
Cuando el ‘Chato’ Guerrero camina por las calles de Pasto, sus numerosos amigos, cariñosamente lo saludan diciéndole ‘adiós Chato’, simplemente porque casi nadie sabe que se llama, según la partida de bautizo, Luis Antonio Guerrero Hidalgo.
Es un pastuso popular. Su fama de magnífico guitarrista, se ha extendido, desde cuando allá en el barrio Santiago, formó con los hermanos Laso, el cuarteto de cuerdas que picarescamente llamaron ‘Satán’, porque, seguramente, de las inexpertas cuerdas no salían sonidos agradables, sino ‘chispas y candela’, según lo afirma el mismo ‘Chato’.
Luis Antonio Guerrero Hidalgo, nació el 30 de julio de 1916, de tal suerte que a esta hora el reloj del tiempo, que no se detiene nunca, marca para él los 81 años (Libro escrito en 1996), seguramente bien administrados porque el ‘Chato’ está optimista.
Después del ‘Cuarteto Satán’, formó un trío con los hermanos Luis y Jaime Rodríguez, con guitarra y tiple. Fue aprovechado discípulo de don José Rodríguez, padre de los integrantes del conjunto ‘Agualongo’.
También lo fue de don Enrique Viteri, el primer guitarrista del conjunto ‘Los Cuatro Diablos’.
Más, la meta del ‘Chato’, no estaba solamente en Pasto. Su fama y capacidades de excelente guitarrista lo llevaron a grabar discos en Sonolux de Medellín, con los bambucos ‘Agualongo’ y ‘Por qué eres así’, con la Estudiantina que dirigía Luis Uribe Bueno.
Posteriormente, con el conjunto Ronda Lírica, grabó el long play, en el cual maravillosamente suenan sus composiciones ‘Agualongo’, ‘Desesperación’ y, sobre todo, ‘El Cachirí’, con el patrocinio, dice el ‘Chato’, de este hombre patriota, desinteresado, amigo, que se llamó don Ramiro Chaves. El sello CBS de Bogotá, grabó el bolero ‘Vuelve a mí’, con el trío Los Caminantes. Con motivo de la muerte de su madre, el Chato, produjo su famoso bolero ‘Desesperación’, que lo grabó el Trío Martino.
El sello Chaves ha grabado las siguientes composiciones del Chato: ‘Soy Pastuso’, ‘Noches de Galeras’, ‘Cuando me miras’, a cargo del dueto Arteaga y Rosero. Formó parte también del inolvidable ‘Clavel Rojo’, que fundara el maestro Luis E. Nieto.
El ‘Chato’ por su enorme capacidad y producción musical, ha recibido numerosos galardones, entre los cuales mencionamos los siguientes: Medalla de Oro, del Colegio San Felipe Neri, como el bachiller artista; Placa de Honor del gobernador Alberto Díaz del Castillo; Bandeja de Plata del padre Carlos Santander, vicario de El Tambo; Placa del Colegio Filipense de la ciudad de Ipiales.
También ha recibido homenajes, trofeos y diplomas del gerente del Banco de la República, señor Jenaro Delgado; del director del Área Cultural del mismo Banco, señor Luis Pazos: el trofeo ‘Ñapanguita de Oro’, del programa radial ‘Crónicas y Sucesos’ que dirige Luis Aníbal Arias, y del folclórico programa radial ‘Fiesta Dominical’ que con maestría orienta ‘Pachito’ Muñoz. Ahora es integrante de Sayco de Colombia.
En su ya lejana juventud, el ‘Chato’ Guerrero fue excelente deportista. Formó parte del ‘Siete de Agosto’, dirigido por el maestro Heriberto Ojeda; durante 5 años del famoso ‘Textiles’, que nos dio triunfos y orgullo en varios estadios colombianos.
El ‘Chato’ Guerrero, es además un inspirado poeta. La prueba, son sus versos originales, escritos para que sirvan de letra, a sus próximo y desconocido aún, bambuco ‘Mi viejo Galeras’
Todo es admirable en el ‘Chato’ Guerrero: Su música, sus deportes, sus versos, sus cualidades de buen caballero... pero, todos le pedimos que se case, para que deje en los hijos la herencia artística, la poesía, la riqueza musical que lleva en la sangre, en las venas, en el espíritu.
El ‘Chato’ Guerrero, es un auténtico exponente de la raza pastusa, y un positivo orgullo no sólo de Pasto sino de Nariño y de Colombia.
Publicado en:
http://www.culturapasto.gov.co/index.php/35-simbolos/53-luis-antonio-qchatoq-guerrero-hidalgo
Fuente: www.mincultura.gov.co