¿QUÉ ES LA CAPELLANÍA DE LA ORDEN RECTIFICADA?
La Capellanía es un organismo del Gran Priorato de Hispania cuya misión misión es la de llevar el consuelo y la ayuda, tanto material como moral y espiritual, a la Humanidad a la cual la orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa y la Orden Rectificada en general está dedicada.
“Como gestor y director en jefe de la Beneficencia de la Orden, el Gran Capellán Prioral/Gran Limosnero, se cuida de las obras de Beneficencia de la Orden Rectificada y se ocupa del socorro de los Hermanos miembros de la Obediencia en la más estricta confidencialidad.
Está especialmente encargado de organizar las ceremonias en memoria de los Caballeros y Escuderos Novicios desaparecidos en el transcurso de su mandato cada año…”
(Extracto de la Constitución y Reglamentos Generales para la Orden Rectificada del G.P.D.H. – Libro VII – Título II – Artículo 70)
LA NOCIÓN DE BENEFICIENCIA
EN LA TRADICIÓN CRISTIANA, LA BENEFICENCIA, COMO TAL, ES ENTERAMENTE DEPENDIENTE DE LA TERCERA Y MÁS ALTA DE LAS VIRTUDES TEOLOGALES: LA CARIDAD.
Hay que entender por virtudes teologales, como bien dice Santo Tomás de Aquino en su “Suma Teológica”, aquellas por las que nos orientamos hacia Dios, primer principio y fin último de todas las cosas.
Nuestro mundo actual confunde la solidaridad con la beneficencia que tiene un sentido mucho más profundo. La práctica activa de la beneficencia, como virtud cristiana y masónica, está ligada a la caridad, virtud teologal, y no a al concepto social de solidaridad, como se cree a menudo hoy en día, en estos tiempos en los que “lo humanitario” deviene mucho más rentable en el plano de la propaganda y la captación de fondos públicos y privados.
Si la masonería entendiera la beneficencia como un acto de dar dinero, entonces quedaría equiparada, o incluso por debajo de cualquier otro tipo de organización con fines sumamente respetables, y no se justificaría la existencia de nuestra Institución que tiene en el ejercicio de la beneficencia como una de sus principales razones de ser.
Para la Masonería Rectificada la noción de Beneficencia abarca mucho más, tiene un concepto mucho más amplio. No en vano, la condición más alta a que podemos aspirar en la Orden, la denominamos “Caballero Bienhechor (Benefactor) de la Ciudad Santa”.
La solidaridad forzosamente debe surgir de la virtud de la justicia. Es un deber de justicia, como es un deber de justicia rendir culto al Dios único, nuestro Creador (“Vere dignum et justum est”, dicen todos los prefacios eucarísticos).
A este título, la solidaridad es, no ya respetable, sino necesaria, ya que es un deber de justicia el permitir a aquellos que no tienen nada, tener el mínimo conveniente a la dignidad humana.
Sin embargo, y a la vista de todo lo que acabamos de decir, sería culpable querer reducir la caridad sólo a la beneficencia, o simple solidaridad. La solidaridad como hecho social, infinitamente respetable, surge de la sola voluntad del hombre, la caridad, por el contrario, restaura al hombre en su vocación de ser hijo de Dios por y en Cristo.