1 mayo 2016
Recuerdo que un día, siendo yo muy chico, le pregunté a mi Madre: ¿Cuándo sea mayor podré vivir donde quiera? ¿Podré hacer lo que quiera? – Claro que sí hijo, respondió ella – Y yo, entonces, contrariado y asustado, le apostillé… ¿Tú estarás conmigo, verdad? – Y ella durante unos instantes, me miró y como si fuera a decirme algo … sonrió, solo sonrió. Muchos años después de aquello … ahora soy yo el que sueña con ese mundo, con esas preguntas … y sonrío, solo sonrío … como si quisiera decir y decirme, algo.
Fotografía de Christopher Anderson
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es