6 mayo 2016
Tras un largo domingo y una noche toledana, el cuerpo solo pide calma, paz, silencio, soledad ... reposo. Doy cien vueltas a mi soledad, pero paseando por La Huerta me quedo absorto admirando la contundente rigidez y firmeza, con que uno de esos nobles vegetales con los que tropiezo habitualmente, echa raíces a la tierra, a la vida y para nada le importa mostrar su desnudez. Todo un ejemplo.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es