El 10 de mayo de 1986 se dio un hecho histórico en el Estado de Nuevo León, que redefinió la economía nacional y marco la industria en N.L, México y el mundo, el cierre de un icono, como lo fue la Fundidora.
La redefinición, como factor de transformación de la economía, del Estado se centró en el cierre y privatización de empresas paraestatales.
A la Fundidora le siguieron: Minera de Cananea, Altos Hornos de México, Siderúrgica Lázaro Cárdenas las Truchas, así como el cierre de la refinería Petrolera de Azcapotzalco y de la planta de General Motors , por señalar algunos casos en la década posterior.
En este contexto de integración económica regional, cuya consolidación fue signada por el Tratado de Libre Comercio, dio lugar a la apertura de sectores estratégicos como el energético.
En años más recientes se dio el cierre de Luz y Fuerza del Centro y un nuevo posicionamiento de la Comisión Federal de Electricidad, así como la reorganización productiva de Petróleos Mexicanos. Todo lo anterior ha dado forma a la reestructuración y al rediseño de la economía nacional en el marco de la globalización económica.