Durante (1950 a 1953) que duró el conflicto de Corea del Norte y sus aliados comunistas contra Corea del Sur y sus aliados liderados por Estados Unidos, 5.204 colombianos (111 oficiales y 590 suboficiales que conformaron el battallón Colombia)*, desembarcaron en las costas de ese país y recorrieron sus montes, muchas veces entre la nieve, para apoyar la lucha de Washington contra el comunismo.
(Los soldados fueron enviados por Laureano Gómez Castro, presidente colombiano, el 27 de junio). De ellos, 557 resultaron heridos, 143 murieron, 71 desaparecieron y de los 30 que las tropas enemigas capturaron dos nunca volvieron. Con el paso de los años la mayoría ha muerto y de los 795 que aún viven muchos se sienten olvidados, (20 son nariñenses).
Para entender lo que los veteranos vivieron hay que recordar el año 1950. El 25 de junio de 1950, 75.000 soldados norcoreanos cruzaron el paralelo 38, una línea que dividía a Corea en dos: el norte, aliado con la Unión Soviética y China, y el sur, que gobernaba un dictador amigo de Occidente. Esa invasión dio pie a la primera conflagración militar de la Guerra Fría, ese periodo de tensa calma se inició después de la Segunda Guerra Mundial. El choque entre comunistas y capitalistas en la península coreana estremeció la política internacional.
(La participación de Colombia en la guerra dejó fuertes efectos internacionales en lo venidero de su relación con Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría). ()* Anexo explicativo.
Apartes del artículo Los guerreros olvidados, publicado en:
http://www.semana.com/nacion/articulo/los-guerreros-olvidados/352253-3
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Fotos arriba:
1ª. Fila: Sargento Jorge Ricardo Vallejo, ‘héroe de Corea’, oriundo de Pupiales, Nariño; hijo del poeta José Vallejo, ‘Bolívar Quijano?, autor de varias obras. - Grupo de veteranos de la guerra de Corea. Ha sido la única vez que tropas colombianas han luchado por fuera del continente. Foto: Diana Sánchez / Semana.
Fila 2ª: El Batallón Colombia participó en la guerra de Corea, por ser este país miembro de la ONU. - Alistamiento del batallón Colombia en Corea. Foto
www.asisucedio.co
Fila 3ª: El 10 de marzo de 1953, el batallón Colombia recibió la orden de tomarse a fuego y valor el Monte Calvo (Old Baldy) (estatua) - El Espectador de Bogotá, informa que el batallón Colombia no ha sido vencido – 3. La Fragata colombiana ARC Almirante Padilla (F-11) (2ª desde la izq.) fondeada al lado del USS Jason (ARH-1) en el estuario Han en Corea del Sur el 16 de enero de 1952.
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Jorge Ricardo Vallejo (Foto primera fila)
Veterano de la guerra de Corea del Sur (Kum-Sung), en 1951; por su alto valor militar y sus méritos fue reconocido y galardonado por el gobierno coreano, estadounidense y colombiano con las siguientes condecoraciones:
Gran Cruz de Honor, Medalla de las Naciones Unidas, Estrella de Bronce, Corazón de Púrpura (por las heridas en combate), José María Córdoba, Medalla San Jorge.
En octubre de 2001, con motivo de conmemorarse los 50 años de la guerra de Corea del Sur, el gobierno de aquella nación invitó a los 20 mejores militares excombatientes como héroes de guerra de aquella nación, con el fin de que conozcan los grandes monumentos históricos.
Del mencionado gobierno en el 2001 recibieron dos condecoraciones:
1. Embajador de la Paz
2. Por conmemorarse los 50 años de la guerra de Corea del Sur
Datos en la revista “La Medalla Milagrosa, misionera de la fe de la vereda El Espino” - Pupiales, Nariño, (2008), autor: Álvaro Tapia Benavides.
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Jorge Enrique Chávez, veterano de la guerra de Corea, recuerda al comandante de la compañía el capitán Álvaro Valencia Tovar, quien elogiaba la valentía de los 20 soldados nariñenses que pelearon en Corea. Y agrega: “Lo más duro de la guerra eran los mensajes tristes que llegaban desde Colombia, muchos se suicidaron frente a mí, por eso agradezco a Dios que no haya pasado nada malo en mi ausencia”.
Por Leonardo Castro, En:
http://hsbnoticias.com/vernoticia.asp?wplaca=34830
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El ‘batallón Colombia’ en la Guerra de Corea.
Se estima que 163 soldados perdieron la vida y más de 450 resultaron heridos. En la noche del 10 de Marzo de 1953, el batallón Colombia recibió la orden de tomarse a fuego y valor el Monte Calvo (Old Baldy).
Entrenados en la geografía boyacense y antioqueña, emprendieron la marcha 52 héroes contra cerca de 2000 chinos, armados y furiosos. Estaban liderados por el teniente Restrepo, quienes avanzaron victoriosos por cada trinchera enemiga.
Cuando las fuerzas se acababan, se hacían relevos y nuevos pelotones llegaban mientras se abrían paso dentro de las 1500 granadas enemigas y millones de balas que acariciaban los uniformes y cascos, para lograr su objetivo.
Sin embargo, los fusiles se quedaron sin munición y no hubo más alternativa que seguir adelante, impulsados por el recuerdo del sabor del tamal, de la aguapanela y la almojabana.
Con gallardía y coraje, se enfrentaron a puños contra los oponentes. En la tarde del 23 de marzo, el Monte Calvo fue tomado por el Batallón Colombia con 97 hombres caídos y un saldo de 2800 soldados chinos dados de baja, siendo la mayor hazaña del Ejército Nacional en un enfrentamiento bélico.
Tristemente, muchos veteranos del Batallón Colombia hoy no cuentan con ningún tipo de ayuda ni pensión por parte del Estado colombiano.
Publicado en:
https://web.facebook.com/photo.php?fbid=247089535639535&set=gm.1768543370042070&type=3&theater
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Vida, pasión y muerte del batallón Colombia
Para muchos colombianos -especialmente los más jóvenes-, la historia del Batallón Colombia y su participación en la guerra de Corea es algo tan desconocido como puede ser para los italianos la suerte del último de los Médicis, la poderosa estirpe que gobernó a Florencia durante 300 años.
La diferencia es que en Italia no cesan los estudios sobre las vidas de aquellos personajes, así como sobre otros hechos de la historia, aun varios siglos después de ocurridos, mientras que en Colombia la memoria colectiva no alcanza a preservar completo ni siquiera lo que pasó hace 50 años.
Por: Por Leopoldo Villar Borda, el tiempo.com, 18 de julio de 2004
Para muchos colombianos -especialmente los más jóvenes-, la historia del Batallón Colombia y su participación en la guerra de Corea es algo tan desconocido como puede ser para los italianos la suerte del último de los Médicis, la poderosa estirpe que gobernó a Florencia durante 300 años.
La diferencia es que en Italia no cesan los estudios sobre las vidas de aquellos personajes, así como sobre otros hechos de la historia, aun varios siglos después de ocurridos, mientras que en Colombia la memoria colectiva no alcanza a preservar completo ni siquiera lo que pasó hace 50 años.
Sólo sus protagonistas recuerdan con exactitud que el 27 de julio de 1953 se firmó el armisticio que pondría fin a la guerra de Corea y un año después o sea hace 50 años se inició la desmovilización del contingente de compatriotas que actuaron en el mayor pulso militar entre grandes potencias después de la Segunda Guerra Mundial, en aquel remoto rincón asiático.
Y han sido varios de ellos los encargados de dejar a la posteridad el registro de ese episodio bélico, en el libroEn Corea, por la libertad y por la gloriai , la publicación más ambiciosa sobre el Batallón Colombia y sus acciones, en las cuales tomaron parte 4.314 combatientes, de los cuales cayeron 131, 439 quedaron heridos y de 69 desaparecidos, 28 fueron recuperados por canje.
La obra, editada bajo la dirección académica del general Alvaro Valencia Tovar (que formó parte de la plana mayor del Batallón), complementa y actualiza las publicaciones sobre aquella campaña, en la que nadie habría imaginado que participarían soldados colombianos cuando se produjo, el 25 de junio de 1950, el hecho que haría estallar el conflicto: el traspaso del paralelo 38, que dividía las dos Coreas, por una marejada humana proveniente del norte, que sólo sería contenida, para dejar de nuevo separadas a las dos partes de la península, con enormes refuerzos de E.U. y otros miembros de las Naciones Unidas, después de tres años, un mes y dos días de combates.
El Batallón fue creado en diciembre de 1950, bajo la presidencia de Laureano Gómez. Un mes antes, el embajador colombiano en Washington, Eduardo Zuleta Ángel, había formalizado en una nota diplomática al gobierno de E.U. el ofrecimiento de un cuerpo de infantería aproximadamente de 1.080 efectivos bien entrenados, sin artillería para luchar al lado de los ejércitos de aquel país, que estaban iniciando la contraofensiva contra las fuerzas norcoreanas apoyadas por la China, para recuperar las tierras ocupadas en el sur de la península. Era el segundo aporte colombiano, tras el de su única fragata de guerra, la Almirante Padilla, incorporada a la poderosa armada occidental más como un acto simbólico que otra cosa.
Pero el envío de las tropas colombianas al mayor teatro de guerra del momento no tuvo nada de simbólico. El primer contingente, compuesto por 1.060 hombres, entre oficiales y soldados, desembarcó en Pusán el 16 de junio de 1951; el 31 de julio, tras seis semanas de entrenamiento intensivo, ya estaba incorporado al regimiento 21 de infantería y en los primeros días de agosto tenía su bautizo de fuego con una patrulla enemiga, prólogo de su ingreso, un par de meses después, a la línea principal de combate.
Bajo el comando del teniente coronel Jaime Polanía, primero, y luego del teniente coronel Alberto Ruiz Novoa -que una década más tarde sería Ministro del presidente Guillermo León Valencia- el Batallón tuvo varias figuraciones destacadas, la principal de las cuales fue el combate por el cerro Old Baldyi , el 23 de marzo de 1953, durante el cual sufrió 222 bajas (95 muertos, 97 heridos y 30 desaparecidos), es decir, más del 60 por ciento de todas las de la campaña.
El libro no se limita a describir esas acciones. Hace, para comenzar, una amplia descripción de los antecedentes de la guerra de Corea, originada en la partición de la península al concluir la Guerra Mundial, y que puso allí frente a frente a las potencias que pocos años después protagonizarían la guerra fría: de un lado, China y la URSS, aliadas de Corea de Norte, y del otro E.U., soporte de Corea del Sur.
También se incluyen en la narración detalles poco conocidos de la forma en que Colombia hizo a E.U. el ofrecimiento de sus fuerzas. Y como corolario de la detallada descripción del proceso bélico, de las ofensivas y contraofensivas y de los hechos que condujeron, finalmente, al armisticio, hay un compendio de testimonios que darán rico material a quienes quieran profundizar en el estudio de aquellos episodios. Son relatos vívidos de actores que van desde altos oficiales, como los generales Jaime Durán Pombo y Raúl Martínez Espinosa, hasta los de suboficiales y soldados, pasando por los de tenientes, capitanes, mayores y coroneles.
Todos ellos protagonistas de una guerra que se libró en un terreno lejano y desconocido, muchas veces bajo la nieve, por una causa que algunos de ellos no entendían y a un precio que, aún hoy, la mayoría de sus compatriotas no han comprendido.
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" Virgen! ...y nada más".
13 de marzo de 1953 me desempeñaba como soldado radioperador del primer pelotón de la compañíaBiNuestro Batallón se encontraba en la línea principal de resistenciaMi comandante de pelotón me ordenó que fuera con el otro radioperador, José Dolores Salamanca, a tender una línea telefónicaEn cumplimiento de la orden avanzábamos por una zanja cuando el enemigo comenzó a brotar como hormigas de la boca del túnel cavado para esa operación y nos impidió llegar al objetivo.
Con Salamanca nos parapetamos en la zanja y nos pusimos a apoyar una ametralladora que disparaba muy cerca de nosotros pero los asaltantes pasaban en grandes oleadas por encima de sus muertos y heridos, alentados por una fanfarria de pitos, cornetas, tambores y platillos, haciendo gran algarabía y disparando sus armas a diestra y siniestra.
Los colombianos los enfrentábamos con cuanto teníamos, ametralladoras, granadas, carabinas, fusiles, bayonetas, llegando algunos a la lucha cuerpo a cuerpo, siempre apoyados por la artillería que se había trenzado en un infernal duelo con los chinos que ocupaban los cerros circunvecinos...
También nos apoyaban dos carros semiorugas con sus ametralladoras múltiples hasta que fueron abatidos, al igual que la ametralladora que apoyábamos nosotros. En ese momento, Salamanca se fue a ver cómo podía ayudarlos y yo me quedé en la zanja lanzando granadas de una caja recién abierta que encontré cerca, pues ya se me habían agotado los proveedores. De pronto llegó un colombiano -nunca supe quién- y se colocó delante de mí, disparando su fusil, hasta que un fuerte estallido nos arrojó como a tres metros. Recuerdo haber oído a mi ocasional compañero cuando dijo: ¡Virgen! ¡y nada más!
Soldado Ricardo Silva.
-Los protagonistas colombianos de la guerra pagaron un precio que aún no ha sido bien comprendido.
Publicado en:
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1541465
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Los soldados colombianos que combatieron en la Guerra de Corea
Arturo Wallace BBC Mundo, Bogotá, @bbc_wallace, 26 de julio de 2013
Son los combatientes casi olvidados -y, para muchos, todavía desconocidos- de un conflicto bélico que ocurrió hace más de 60 años, a casi 15.000 kilómetros de distancia.
Pocos saben que numerosos soldados de Colombia participaron en la Guerra de Corea, el primer gran enfrentamiento armado de la Guerra Fría. Y en aquel momento, ni ellos mismos parecían saber de qué se trataba, ya que muchos de estos militares creían que iban a Crimea o directamente desconocían hacia dónde partían.
Carlos Julio Rodríguez, quien forma parte del grupo de aproximadamente 700 veteranos colombianos de Corea que aún están con vida, le dice que a BBC Mundo que para ellos el recuerdo de aquella participación aún sigue presente.
"Uno se reúne con los compañeros y vienen los recuerdos", asegura.
"Y a mis hijas y a mis nietos les he contado todo. Ellos ya saben más que yo", agrega, sonriente, este hombre de 82 años, quien nada más tenía 21 cuando se enlistó como voluntario en el Batallón Colombia para combatir en Corea bajo la bandera de las Naciones Unidas.
Colombia fue, de hecho, el único país de América Latina que respondió al llamado de la ONU para apoyar a Corea del Sur luego de la invasión por parte de Corea del Norte de junio de 1950.
En total, el país sudamericano –que se sumó a la conflagración en agosto de 1951– aportó tres fragatas y un batallón de infantería, que a lo largo de sus tres años de participación en el conflicto sumó unos 4.750 efectivos.
Y cuando el 27 de julio de 1953 se firmó el armisticio que puso fin a las hostilidades, las bajas colombianas sumaban 196 muertos y desaparecidos, y más de 400 heridos.
Las razones de Colombia
Uno de esos heridos, Rafael Quiroga, recuerda perfectamente el día (23 de septiembre de 1952) y la hora (11:30 de la noche) en que fue alcanzado por una granada de fabricación china.
"No explotó. Pero el proyectil me cayó en la cabeza, el casco de acero lo perforó y me rompió todo esto", cuenta el veterano, también de 82 años, al tiempo que se toca el costado izquierdo de un cuerpo que se adivina lleno de cicatrices.
Y mientras conversa con BBC Mundo, luce orgulloso la medalla conmemorativa que el gobierno de la República de Corea le otorgaría años más tarde por su trabajo.
Como la mayoría de los soldados colombianos que participaron en el conflicto, Quiroga no tenía la mayor idea de a dónde se dirigía al momento de embarcarse hacia el conflicto en el que resultaría herido. No explotó. Pero el proyectil me cayó en la cabeza, el casco de acero lo perforó y me rompió todo esto, Rafael Quiroga, veterano de Corea
"Los que tenían alguna formación académica pensaban que estaban yéndose a Crimea, nunca entendieron que iban hacia Corea, no sabían dónde era", reconoce el capitán Juan Fernando Rodríguez, del Centro de Estudios Históricos del Ejército de Colombia, para quien la participación colombiana en el conflicto fue fundamentalmente el resultado de una necesidad política.
"El presidente de turno, Laureano Gómez, durante la (recién concluida) Segunda Guerra había estado muy ligado a las ideas del nazismo. Y se habla de que, en búsqueda de limpiar esa imagen de estar de acuerdo con las ideas nazistas, ofrece la participación de las fuerzas militares de Colombia en Corea", le dice a BBC Mundo.
A su propia suerte
El presidente Gómez, sin embargo, no sería el único que se beneficiaría de la participación colombiana en el conflicto, que también marcó un punto de inflexión en la historia de las fuerzas armadas colombianas.
“A partir de su participación (en la Guerra de Corea), las fuerzas militares de Colombia fueron otras: cambiaron su doctrina, su forma de operar, se convirtieron en una fuerzas más profesionales", explica el capitán Rodríguez.
Y, orgulloso, el historiador también recuerda una frase atribuida a un militar estadounidense, el mayor general Blackshear Bryan, comandante de la 24 división de infantería, a la que estaban adscritas las tropas colombianas: "He combatido en tres guerras. Pensé que nada me faltaba por ver en el campo del heroísmo y de la intrepidez humana. ¡Pero me faltaba ver combatir al Batallón Colombia!".
Impulsados por esa estela de heroísmo y los nuevos aprendizajes, la mayoría de los oficiales que combatieron en Corea llegarían a ocupar altos cargos dentro del estamento militar, incluyendo la máxima comandancia del ejército.
Pero, a su regreso a Colombia, no todos los veteranos correrían con la misma suerte.
"Muchos compañeros míos, que estaban enfermos psicológicamente, murieron en las calles de Bogotá", cuenta el sargento mayor (retirado) Carlos Eduardo Cubillas, quien lamenta que el estado colombiano tardara casi cincuenta años en aprobar una pensión equivalente a dos salarios mínimos para los veteranos de la Guerra de Corea en situación de indigencia.
"Otros caballeros tuvieron la dicha de tener industrias, fueron muy bien recibidos. Otros compañeros siguieron en el ejército, otros compañeros se dedicaron a la agricultura. Pero la mayor parte de los compañeros han muerto en una forma muy miserable. Sin apoyo", le dice a BBC Mundo.
Una falta de apoyo que también es reconocida por el coronel (en retiro) Guillermo Rodríguez, quien combatió en Corea como un joven subteniente de infantería.
"Desafortunadamente nosotros tenemos que considerar que aquí había un conflicto interno bastante fuerte", dice Rodríguez, refiriéndose a los enfrentamientos entre tropas conservadoras y guerrillas liberales de la época conocida como "La Violencia" (1948–1958).
"Entonces al llegar de Corea es como si se hubiera desacuartelado cualquier otra unidad del conflicto interno. No hubo ninguna distinción, ningún premio, ni nada especial. Se nos trató como a cualquier otro soldado colombiano que hubiera estado en guerra", explica.
Con una mayoría de los veteranos que supera los 80 años, el esfuerzo por mantener vivo el recuerdo de la participación colombiana en la Guerra de Corea también es una tarea sus descendientes.
Y, para ello, en octubre de 2011 nació la Asociación Colombianas de Descendientes de Veteranos de la Guerra de Corea (ADEVECO), la que según su director, Hernando Gómez Forero, es la primera de su tipo a nivel mundial.
La asociación también trabaja por el bienestar de los veteranos y para mantener el contacto con la República de Corea.
"Ellos (los veteranos) son ya unas personas de la tercera edad, y hay unos que tienen unas necesidades inmensas, y como la mayoría de nosotros los descendientes somos profesionales, entonces podemos brindarles apoyo", explica Gómez Forero.
"También hacemos integraciones con las familias coreanas (que viven en Colombia) y canalizamos los apoyos que vienen de Corea. El gobierno coreano nos está entregando algunas becas para colegio, empresas coreanas nos están entregando becas universitarias, auxilios universitarios", cuenta.
Curiosamente, es la prevalencia del conflicto interno –que desde inicios de la década de los 60 enfrenta al ejército colombiano con guerrillas de orientación marxista– la que actualmente parece estar motivando una revaloración de los veteranos de Corea, que este año fueron invitados a encabezar el tradicional desfile militar del Día de la Independencia.
Se trata, según el coronel (retirado) Rodríguez, de una iniciativa del actual comandante general de las fuerzas armadas colombianas "para que nuestro país conozca lo que valen sus fuerzas militares y de policía".
Pero es también una importante recompensa para unos hombres que, sin excepción, se dicen tremendamente orgullosos de haber podido servir y representar a Colombia en el campo de batalla, hace ya más de seis décadas.
Según los veteranos, también los reconforta el agradecimiento que por su sacrificio siempre les ha demostrado el pueblo surcoreano.
"Hemos recibido mucha ayuda de parte del gobierno de Corea. Por ejemplo becas para los nietos, ayudas económicas para los nietos, viajes a Seúl a recordar las viejas épocas", reconoce el sargento Cubillas.
Y, para el coronel Rodríguez, el haber visto al pueblo Coreano "en una situación muy difícil, y verlo ahora siendo una de las grandes potencias del mundo, lo reconforta a uno, le hace pensar que el haber ido a Corea, aunque fuera sólo un granito de arena, fue algo que valió la pena", le dice a BBC Mundo.
Pero, más allá del orgullo, el militar retirado tiene claro una cosa. "Una guerra no se la deseo a nadie, una guerra es algo espantoso, y yo creo que no al final lo ideal es que la Humanidad es no tener guerras, porque es un recuerdo triste", concluye.
Siga al corresponsal de BBC Mundo en Colombia, Arturo Wallace, a través de Twitter: @bbc_wallace
Publicado en:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/07/130724_america_latina_colombia_soldados_veteranos_guerra_corea_aw
Fuente: www.eltiempo.com