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Este chico de 18 años fue adoptado por una pareja homosexual. Aquí relata su experiencia

 
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“Ahora, con 18 años, puedo afirmar que en ningún momento me faltó afecto en mi familia”.

Este chico de 18 años fue adoptado por una pareja homosexual. Aquí relata su experiencia

La adopción en parejas homosexuales es uno de los temas más polémicos en la actualidad. Mientras en algunos países ya se permite esta acción, los grupos más conservadores aún piden que se les niegue ese derecho pues “no es normal” y porque según ellos, los niños no van a crecer en un ambiente adecuado.

Pero nadie mejor para decir si eso es verdad o no que una persona que creció en el núcleo de una familia con esta historia particular. Así lo contó el protagonista, Claudio M., a el diario El País.

“Uno de mis primeros recuerdos se remonta a una de las casas de acogida en la que viví hasta los cinco años. Me dijeron: “Tus padres de adopción vendrán a por ti dentro de quince días”. Llegó el día y yo, ansioso, pasé todo el día asomado a la ventana, esperándolos.

Pero ese día no pudieron recogerme y me llevé un chasco. Mis compañeros en la casa de acogida, al verme llorar, quisieron calmarme, pero un cuidador se lo impidió: ‘Dejad que llore, no le consoléis”‘.

Por suerte, aunque mis padres de adopción no pudieron recogerme el día acordado, lo hicieron unos días más tarde y finalmente me trajeron desde Brasil, mi país de nacimiento, hasta España.

Durante mis tres primeros años en España viví con mi padre y con mi madre. Pero ellos se separaron y empecé a vivir con mi madre y su nueva pareja: una de sus amigas de la infancia.

A los ocho años, pues, ya estaban sentadas dos situaciones que determinarían mis años siguientes: mi condición de adoptado y mi crecimiento en el seno de una familia homoparental.

Ahora, con 18 años, puedo afirmar que en ningún momento me faltó afecto en mi familia. Si atravesé problemas, que los tuve, se derivaron de la falta de normalización por parte de la sociedad de mis situaciones personales”.

Últimamente, Claudio se ha encontrado con niños adoptados y busca que la sociedad evite bromear con la adopción, pues es muy frecuente que suceda.

Respecto a las familias homoparentales, “están aún menos normalizadas”, dice. En los medios predomina el modelo de familia compuesto por padre y madre. En materia educativa, a los libros escolares les hace falta mucho para adaptarse a las nuevas realidades.

Claudio reconoce que nadie lo hostigó por tener dos madres, pero si llegó a decir que vivía con su madre y su tía. Nadie lo obligó, solamente quería encajar.

Pero ocultar su realidad lo llevó a pasar por episodios de ansiedad. Eso cambió cuando en uno de los encuentros para niños adoptados, una chica dijo “¿A qué tienes tanto miedo?”.

“Efectivamente, ¿por qué me daba miedo que la gente supiera que soy adoptado y que tengo dos madres? Le prometí que empezaría a contárselo a la gente. Y lo celebro, porque la primera reacción no pudo ser más divertida”.

Así, Claudio relata cómo empezó a contarle su realidad a los demás, primero a su mejor amigo que le dijo, “¿Acaso te crees que no lo sabía? ¡Pero si llevo años visitando tu casa!”.

Luego a otras personas cercanas. En cada ocasión ha encontrado apoyo.

Desde entonces, su ira y ansiedad se han ido, se siente más seguro y sus relaciones han mejorado. Tampoco tiene problemas de identidad sexual.

Ahora, lo que Claudio quiere es ayudar a que los niños adoptados y/o con familias homoparentales no pasen por los mismos problemas que él, en una sociedad que aun se muestra renuente pero que a la vez se está dando cuenta de que “lo normal” es aceptar la diversidad.

Fuente: www.upsocl.com
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