Amarna Miller es actriz, directora porno y licenciada en Bellas Artes. Aunque lleva desde los 19 años en el mundo del cine para adultos, todavía tiene que lidiar con los estereotipos que las personas tienen sobre su profesión. Esto le afecta, sobre todo, a la hora de ligar
16 marzo 2016
Me he vuelto perezosa. No hay otra manera de definir mi situación actual: no tengo ganas de ligar. No quiero tener que pasar por una conversación incómoda en la que mi acompañante me pregunte a qué me dedico. Cómo me gano las castañas. De dónde saco el dinero. Mentir o decir medias verdades va completamente en contra de todos mis principios, pero por otra parte me da pánico tener que explicar que soy actriz porno. Sí, me dedico a tener sexo por dinero.
No me mal interpretéis, adoro mi trabajo y me siento completamente orgullosa de ser una trabajadora sexual, pero estoy harta de las miradas de sorpresa, las mandíbulas abiertas, las miradas ojipláticas y los “oh”, seguidos de algún que otro silencio incómodo. Sin contar con que para la mayoría de la población mi profesión está plagada de estereotipos, normalmente erróneos y bastante dañinos. En mi experiencia, la cita puede derivar en dos tipos de conversación: preguntas infinitas sobre los intríngulis del negocio (¿Las pollas de los actores son tan grandes como parecen? ¿Los chicos toman viagra? ¿Cómo aguantan tanto sin correrse?) o la sensación de haberte convertido ipso facto en una consejera sexual (Mi última novia no se corría con la penetración. Cómo provocar el squirting. No sé si puedo dar placer a una mujer porque mi pene está curvado en un ángulo obtuso de 23 grados.). Una de cada diez veces me toca aguantar las actitudes paternalistas, los “Te dedicas al porno porque no has encontrado a nadie que te ame de verdad.”
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http://www.gonzoo.com/starz/story/la-verdad-sobre-ser-una-actriz-porno-3816/
Fuente: etfreixes.tumblr.com
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