13 enero 2016
Leyendo a la gran Gabriela Mistral, me fui haciendo una página con algunas de sus frases para pasársela a un grupo de interesados muchachos de Instituto, (nietos e hijos de los Atenienses), que andaban con premuras ultimando un trabajo sobre la literatura del ayer y de siempre. Leí y leí, y apunté muchas de sus frases, pero hoy para dejarla aquí, me quedé con ésta:
Te espero sin plazo ni tiempo. No temas noche, neblina ni aguacero. Acude con sendero o sin sendero. Llámame a donde tú eres, alma mía, y marcha recto hacia mí, compañero.
Cada vez que lo recuerdo, pienso que ese ayer, el nuestro, no fue un ayer cualquiera. Acompaño una, para mi, alegre lágrima cuasi filarmónica que me pirra oírla cuando ando despierto, aunque mantenga los ojos cerrados.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es