Busco una mujer (poesía.) Por Bernardo Andrade Tapia.
Dedicatoria: Para ti mujer del universo.
Busco una mujer... que ilumine los senderos
de mi vida, y que sea el horizonte por donde
fluyan los rayos del amor y la verdad;
que aliente mis pesares y propósitos,
y que me guíe por la senda de la felicidad....
Una mujer que comparta las dichas y
pesares; los anhelos y esperanzas...
que no sea egoísta y que saboree conmigo
los placeres de la vida; al igual que los
fracasos y éxitos porvenir....
Una mujer que sea el bálsamo de las heridas
del alma y del ser; que contribuya, sin
prevenciones ni pensamientos, mentiras ni
engaños a buscar lo mejor de sí...
para encontrar juntos la convivencia
personal, espiritual, emocional y económica...
Una mujer que haga del amor el pedestal
de la esperanza y que nunca renuncie a
amar; y dejarse querer con todas las
fuerzas del corazón; se deje consentir,
mimar, adorar, y orientar...
Una mujer que sea intuitiva, honesta,
sincera y que sea símbolo de la verdad:
ante Dios y su amor; así las circunstancias
difíciles sean contrarias... y amenacen
terminarlo todo...
Una mujer que no exhiba su belleza física
ni sus encantos corporales, como señuelo
para atrapar ingenuos; que resalte sus
cualidades, riqueza espiritual y ética,
y sea trasparente consigo misma...
Una mujer que no se deje avasallar por el
brillo del oro, el lujo y la vanidad del mundo;
que conozca que la sencillez, la bondad,
la alegría perduran... y nada es eterno,
... ni siquiera un sombrío recuerdo...
Una mujer que modele al hombre,
en su carácter, en su preparación y
responsabilidad; y que encause sus
pasiones, sus vicios, caprichos y
y egocentrismo...
Una mujer que sea el apoyo de su
compañero y esposo; lo consuele en
las horas de tribulación, y que sea
el estímulo para los retos de la vida...
Una mujer que valore lo mínimo de la vida,
disfrute con él, de las cosas más sencillas
y elementales de lo cotidiano...
y que con una mirada, un abrazo, un beso,
unas palabras de amor encause las
desventuras del amor, el trabajo y la vida.
Una mujer que comparta sin egoísmo,
sin orgullo ni vanidad... sus ideales,
sus expectativas, sus proyectos,
o sus más íntimos deseos...
Una mujer que acompañe a su ser amado,
en las alegrías, en el sufrimiento,
en las enfermedades o en la desventura...
Que cumpla su juramento ante Dios,
la sociedad y su familia... de serle fiel,
de nunca apartarse de su ser querido,
pese a los años, las tormentas y
desencanto de la vida..., que por
siempre sea su amiga, su compañera,
su esposa y amante...
Julio 9 de 2009.
Fuente:
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