Ipiales (Colombia), ventana de Suramérica

 
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(Por Bernardo Andrade Tapia - Escritor e historiador, Premio Correo de Sur y Casa de la Cultura de Nariño en 1991 y 1998 - Escritor de opinión (página del lector) en revista Semana y diario El Tiempo, Bogotá, Colombia).

Ipiales (Colombia), ventana de Suramérica

Visión geográfica

El nombre original de Ipiales fue Piales luego Ipiales. Municipio, el más austral de Colombia, ubicado en la frontera colombo - ecuatoriana; está constituido por montaña selvática 70%, la del Churuyaco y valle de Cofanía; y parte del exuberante altiplano nariñense; lo cruza la majestuosa cordillera andina: la centro-oriental, el agreste cañón del Guáytara y la rica hoya petrohidrográfica del Rumiyaco y Churuyaco en el piedemonte amazónico. Región de exóticos contrastes, quebrada topografía, maravillosos paisajes e impresionantes abismos.

Sus límites: está rodeado por los municipios nariñenses en Colombia de: Cuaspud (Carlosama), Aldana, Pupiales, Gualmatán, El Contadero, Puerres, Córdoba y Potosí; con el Putumayo por los municipios de: Valle de Guamués y Orito; y las provincias del Carchi y Sucumbíos con la república del Ecuador.

La ciudad: Ipiales, población de la mesa andina a 2.898 metros de altura sobre el nivel del mar, con 12 grados centígrados de temperatura media. Región agrícola, comercial, turística, cultural, educativa, aduanera, sede episcopal; sitio estratégico y privilegiado, ciudad paso obligado; núcleo de atracción turística de la «región de Ipiales», ubicada en el callejón interandino.

El municipio: está diseminado en 1.707 kilómetros cuadrados de extensión (Igac. 1996), el 5% del área total del departamento de Nariño; posee todos los climas; con 5 inspecciones de Policía, 5 corregimientos: Las Lajas, La Victoria, Yaramal, San Juan y Cofanía.

Economía: Produce: papa, trigo, cebada, maíz, fríjol, etc.; en ganadería: vacunos, ovinos, porcinos y, abundantes aves y cuyes. Su comercio es intensivo, con el Ecuador y la zona de influencia regional; posee cantidad ilimitada de microempresas (más de 3.000); además cooperativas e industrias como: harina de trigo, tejerías, aserríos, metalmecánicas, tejidos de lana y el turismo ecológico que es la alternativa para el presente milenio.

Población: Ipiales cuenta con 123.345 habitantes (proyección Dane 2010), de los cuales el 71.53% son pobladores del área urbana y el 28.46% se ubican en la zona rural; por cada 100 mujeres hay 93 hombres, y más de 10.000 fluctuantes. Población indígena 12.497 (Dane. 1999) en los 5 resguardos del municipio (Ipiales, San Juan, Yaramal, Cofanía y Ucumaricange).

Reseña histórica

Ipiales, se remonta a tiempo inmemorial. Sus primeros pobladores fueron los pastos de ascendencia chibcha; fueron pacíficos, hábiles ceramistas, demoniólatras, con industria casera y cultura agraria. Los incas del Perú, los avasallaron con Huayna Cápac, no pudieron dominarlos por lo numeroso y aguerrido batallar de los indígenas. Hacia 1535, se inició la invasión española, emisarios de Sebastián de Benalcázar (el fundador de Pasto en 1537) vinieron desde Quito, hacia el norte, avistaron el Ancashmayu (hoy Guáytara, Carchi en la frontera) y colonizaron la comarca.

El poblado de «Ypiales», primero Piales, fue fundado por los indígenas pastos, en el alto de las Cruces o en la loma de Puenes. Hacia 1537, Pedro de Puelles, hace la fundación española, pero ésta fue destruida por los nativos; no dejaron rastro de ella. El nuevo asentamiento, se debe a don Juan Caro en 1615, se originó en la antigua plaza mayor, hoy parque Veinte de Julio. En 1713, fue «época de oro» por el impulso educativo y las construcciones, por el impulso educativo y por las construcciones. En 1810, septiembre, don Francisco Sarasti y otros patriotas firman el acta de independencia. La ley 131 de octubre 23 de 1863, emanada por el Estado Soberano del Cauca, creó el municipio de Obando, Ipiales fue su capital. En 1886, fue provincia de Obando; y por la ley 1 del 5 de agosto de 1908, se creó el departamento de Ipiales.

Sitios de interés. Visitar la ciudad, sus alrededores y campiñas imprime al visitante sorpresas inolvidables.

El Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas, bellísima joya arquitectónica de estilo gótico, en medio de abruptos y ciclópeos abismos verticales del río Guáytara «es el monumento religioso más bello, más original y más audaz de Colombia y quizá del mundo entero»; se localiza a 8 kilómetros al oriente de Ipiales, a 90 de Pasto por carretera pavimentada.

El puente internacional de Rumichaca, en quechua: puente de piedra, construido por el soberano Inca, sobre el tortuoso río Carchi, a 3 kilómetros de la ciudad. Arriba está el Cenaf, Centro Nacional de Fronteras, la hostería Mayasquer, con las mejores especificaciones de comodidad y buen servicio, adjunto a las instalaciones del centro comercial Rumichaca.

Templos y parques: en la ciudad sobrias arquitecturas enmarcan soberbios estilos barroco-coloniales, como el templo de San Felipe Neri y la Catedral, donde custodian bellas reliquias en esculturas y pinturas religiosas de renombre.

Los centros comerciales; sus parques: Veinte de Julio, La Pola, Santander henchidos por gentes laboriosas; y sus barrios coloniales, colmenas de trabajo, muestran la pujanza de un pueblo que progresa constantemente.

El museo del Banco de la República, con representativas muestras precolombinas en oro y tumbaga, preciosas cerámicas. El pintoresco barrio El Charco; y en la vía a Pasto los Chilcos y las Cruces, donde se sirve deliciosos platos típicos regionales.

El parque ecológico Simón Bolívar o «Fidencio Adolfo Erazo» en el puente Nuevo, donde se disfruta de un paisaje de verdor incomparable y deliciosas aguas termales y muchos remansos del río Guáytara para la natación y pesca, igual que en el sector del corregimiento de San Juan, donde se realizó en el 2004, el concurso nacional de pesca.

El humedal Puente del Negrito, de belleza insuperable, última reserva o tesoro ecológico que le queda a la ciudad, alberga numerosas especies de flora, fauna y humus de tierra virgen.

Panoramas majestuosos: con un cielo límpido, en amalgama esmeraldino, con infinito violáceo purpurado, atardeceres de oro. Hermosos panoramas llenos de esplendor y singular encanto, se pueden admirar desde cualquier sitio de la ciudad; o del altiplano andino, denominado por Humbodt “La Suiza de América”, por su espectacular belleza.

El Guáytara, es río ingeniero y turístico, de escalofriantes desfiladeros e indescriptibles parajes, contrasta con la suave contextura de la sabana andina, mudo vestigio de los primeros tiempos de la existencia de inmenso lago el «de los Pastos», en época cuaternaria. Hoy alberga numerosas fuentes termales, al abrigo de escalofriantes abismos y atractivos paisajes.

Las selvas del Churuyaco y valle de Cofanía, donde la naturaleza es refugio de paz, montañas vírgenes, petrolíferas e indígenas (los cofanes) con vegetación y fauna inexplorada; aquí están las lagunas del Churuyaco, preciosa zona lacustre de grandiosidad y lozanía

La casa-museo donde laboró por muchos años el ya fallecido maestro costumbrista Gonzalo Rivera, es una reliquia que merece rescatarse como patrimonio cultural de la ciudad. El aeropuerto San Luis, en predios del municipio de Aldana, por sus instalaciones, sus jardines, su altura y visibilidad es catalogado como uno de los más atractivos del país.

En las cercanías de la frontera la estampa milenaria de dos colosos milenarios con cúpulas de hielos eternos, son los volcanes: el Chiles y el Cumbal; a corto trecho la hermosa laguna La Bolsa con abundante pesca y singular paisaje.

En Pupiales, cuna de intelectuales y centro agrícola, se encuentran los «hallazgos» antropológicos de cultura protopasto. Su parque arqueológico proyectado y museos particulares, constituyen una muestra legendaria de nuestros antepasados.

También resaltamos otros sitios de interés: la Casa de la Cultura, varios talleres - museo de pintores con factura moderna y costumbrista; la Sociedad El Carácter, el Centro de Estudios Superiores de Ipiales, la terminal de transportes, Empoobando, el Hospital Civil de Ipiales; las instalaciones deportivas del estadio municipal, el parque recreacional Ipiales 2000 y el patinódromo; la antigua Maltería de Bavaria; las avenidas: Olímpica, Panamericana, Benjamín Herrera, Sucre, carrera 5, el redondel de El Charco, entre otras

La Ciudad

Ipiales, sobre una meseta en declive, enclavada en el «anillo volcánico», bellamente enmarcada por la colosal cadena de los Andes, de espectacular esplendor, con panoramas bellísimos.

Ciudad alargada, se proyecta de oriente a occidente con expansión hacia el norte; su eje central, la carrera sexta (antigua calle Real), es comercial, social, de turistas y comarcanos, mide 3 kilómetros; son extremos el barrio: Puenes y el turístico El Charco. La quinta (calle El Pichul) y la séptima (carrera de Los Mártires).

En el centro, sobrias arquitecturas enmarcan enhiestos estilos barroco - coloniales como el templo de San Felipe y la Catedral, iglesia matriz; sus parques: el de La Pola (inaugurado en 1954), con efigie de la heroína (1917, en la antigua plaza de San Felipe), con frondosos árboles, núcleo de cambio ambulante de moneda; el Veinte de Julio, con estatua a la libertad (1910), que debería llamarse «Diez de Septiembre», antigua plaza Boyacá, abrevadero colonial, origen del poblado, lo enmarcan la Catedral, el edificio Nacional, el ahora Centro Administrativo Municipal donde funcionan las dependencias de la Alcaldía y la casa derruida donde vivió y escribió el polígrafo, Juan Montalvo. El parque Santander (1930), primero de Bolívar, al frente los cuarteles del Grupo Militar “General José María Cabal”.

Población de capillas: Monumentos ignotos, que surgen de las cenizas del olvido. Ipiales, cien años antes, poseía las capillas de: Santa Rosa, la del Señor de la Humildad, la de los Portales, la de Nuestra Señora de La Escala, la de San Joaquín y Santa Ana, la de San Pedro Mártir; todas desaparecidas por autodestrucción.

Barrios añejos: la ciudad se transforma lentamente, a sus barrios añejos de sugestivos nombres como: la Crustala, Cueva Santa, Cruz Verde, El Pichul, La Escala, El Merengo, El Cascajo, El Voladero, El Charco, El Panecillo, Chorro Grande, Chorro Chico, Panán, Puenes, El Gólgota, etc. se han edificado nuevos barrios.

Nomenclatura urbana de principios de siglo: estrechos y polvorientos lugares, que guardan los secretos del ayer; calles con nombres sugestivos, que merecen rescatarse. así: calle Real (Cra. 6ª.), carrera de los Mártires (Cra. 7ª.), calle del Pichul (Cra. 5ª.), calle de la Cruz Verde (Cra. 7ª.), calle de atrás (Cra 7ª.) calle Nueva (Cra. 7ª.), calle de la Crustala (Cra. 8ª.), calle del Merengo (calle 14), calle de La Escala (calle 8ª.), carrera Popayán (Cra.. 5ª) calle del Panecillo (Cra. 11), calle de La Laguna (Cra. 3ª.), calle de Los Pozos, calle de las Tortillas, calle de Juan Montalvo, calle del Cementerio (calle 8ª.), calle del Chorro Grande (calle 7ª.), calle del Totoral (salida a Pupiales), calle del Charco Grande, calle del Charco Chico, calle de los Solteros (Cra. 1ª.); muchas de éstas calles eran angostas, por eso se les decía callejones: como el callejón de La Laguna, el callejón del Merengo. (Arturo Obando, 1998), el Arenal (Cra. 3ª), Carnicería (calle 8ª), El Cascajo (calle 4ª), El Voladero (Cra. 2ª con calle 5ª). En otros casos a sectores de calle se les conocía como: «calle de las boconas, calle de las serenas, calle de los capacuyes, calle de las peineras, calle de las pobrezas, calle del grifo público; esquina de la ñata luz, barrio de la rejillas, etc.» por los apodos de algunos de sus moradores, o por los servicios que prestaban.

Plazas antiguas: Plaza Mayor o de Boyacá (hoy parque Veinte de Julio), plaza de San Felipe (hoy parque La Pola), plaza de Bolívar (hoy parque Santander), plaza de los Mártires (actual mercado), plaza Benjamín Herrera, plaza de las Cobijas, plaza Girardot, plazuela La Unión (en el sitio El Voladero)

Gastronomía: de su cocina criolla se destacan: el exquisito cuy, su carne se come asada; tortillas de papa con carne de cerdo y cerveza, chara con espinazo; chicharrones con papa y maíz tostado; puerco hornado con mote o papa.

Sopas: la deliciosa gallina criolla, la arniada y la mazamorra de maíz; el chuya y chara de cebada; el locro: de ulloco, calabaza, habas y papas. Bebidas: la chicha, fermento de maíz y el champús y una gran variedad de dulces con quesillo: de chilacuán, calabaza, mora, con fresas, etc.

Sus fiestas: certámenes de regocijo popular: la novena de aguinaldos, santos inocentes, desfile de años viejos: diciembre 15, 28 y el 31 respectivamente. Los carnavales de negros y blancos: 3,4,5 y 6 de enero; las procesiones de Semana Santa y los monumentos de Jueves Santo, similares a los de Popayán; la peregrinación y fiestas de la Virgen de Las Lajas, con afluencia inconmensurable de peregrinos, 8 y 15 de septiembre, especialmente el martes y miércoles santo; las festividades patronales, traslucen el raigambre autóctono de un pueblo que aún conserva las fisuras de sus antepasados. La fiesta de la Confraternidad obandeña, octubre 23, efemérides anual, y el carnaval multicolor de la provincia, enero 3, motivan la fuerza de unión y cooperación de los pueblos hermanos.

La efemérides del municipio de Obando

Festividad anual de la ciudad y de los pueblos circunvecinos que conformaron la entidad político - administrativa, creada por Ley 131 de octubre 23 de 1863 emanada de la Asamblea del Estado soberano del Cauca. El certamen es un acto cívico, social, cultural, histórico, artístico, religioso que centra sus actividades en Ipiales y que se debe promover como evento regional, con proyección en el calendario nacional. En 1963 se celebró el centenario del municipio de Obando; se inició su festejo continuo desde 1976 con la edición de la monografía de Ipiales, gestor e impulsor de la efemérides: Bernardo Andrade Tapia.

El último humedal de Ipiales, Puente del Negrito: patrimonio colectivo de la ciudad, espacio vivificante, esencia terrenal cenagosa, oasis de la natura, donde florece silvestre la vida con exquisito primor; el humedal, herido de muerte por indolencia gubernamental y de la ambición terrena de sus habitantes. Se extinguen: las matas de cortadera, los helechos y marcos, la totora, siempreviva, morichales y pencas; los renacuajos, ranas, colibríes, torcazas, golondrinas, tórtolas y patos silvestres. Qué hace el Estado para su recuperación?. Esta generación será capaz de dejar morir éste maravilloso humedal? Podremos planear la construcción de un parque ecológico y un jardín botánico? La respuesta está en sus manos.

El carnaval de negros y blancos

El carnaval del Sur o de Ipiales, por su autenticidad y colorido, constituye el espectáculo de mayor singularidad que pueblo alguno pueda ofrecer a sus visitantes. Festividad costumbrista, única en el país y quizá en el continente: “el tizne de negritos” y el “juego popular de blancos”, se celebra en enero con cultura, frenesí y algarabía. (Revista Semblanza de los carnavales, Ipiales 1979; revista Reto, Diario del Sur, diciembre 2003).

Las carrozas, comparsas, disfraces, murgas y agrupaciones folclóricas son estampas autóctonas, originales y picarescas, artísticas y auténticas, con luminosa expresión folclórica y cultural, sabor tradicional y ancestro regional; matices multicolores donde el ingenio y la creatividad de sus expresiones plásticas corroboran el talento nariñense ¡viva el 5 y 6 de enero!

La festividad carnavalesca (no carnestoléndica) es folclórica, autóctona, típica y tradicional: el juego es singular, multitudinario y eminentemente popular. Prevalecen las muestras del folclor nariñense, bandas y grupos típicos, la renovación de estampas regionales, legendarias y universales: costumbres y tradiciones, mitos y leyendas, creaciones singulares con máscaras fantásticas y un expresivo movimiento armonioso. Los bailes son masivos y el regocijo es popular, constituyéndose en expresiones íntimas únicas en América y en el mundo.

Maravilloso carnaval, espectáculo triétnico, vital y auténtico; se festeja con euforia en Pasto, Ipiales, Túquerres, Sandoná, La Unión y demás comarcas de la zona andina de Nariño, que trasluce la hermandad de pueblos nativos y el rescate de nuestra identidad regional, constituyéndose en patrimonio cultural e intangible de la humanidad. Así es en Ipiales, el 28 de diciembre, con el juego de inocentes; el 31, la quema de años viejos; el 3 de enero, el carnaval de la provincia; el 4, el carnavalito; el 5, la entrada de la familia Ipial, día de negros; el 6, día de blancos; luego el carnaval de la etnia de los Pastos, las fiestas en los corregimientos y veredas del municipio de Ipiales, que se remontan a lejanos tiempos de nuestra historia.

Breve historia del Carnaval de Ipiales

Conocido desde el 2008, como Carnaval Multicolor de la Frontera, nace en 1930 como una acción de estudiantes y artesanos del lugar; en 1935, se juega a los aguinaldos en Navidad, y en las fiestas de epifanía salen payasos y jugadores populares; en 1940, las famosas cabalgatas, lanzan serpentinas y fino cosmético; en 1966, nace el 5 de enero, la Familia Ipial, con cuadros de parodia; en los años 70, hay comparsas y disfraces en vivo, con vísceras y ensangrentados, y caretas de santo; en 1975, incursiona la Casa de la Cultura de Ipiales, en inicia su transformación, con la construcción de carrozas protesta.

En 1982, con la construcción de las bases del concurso, u el pago oportuno de los premios con dinero oficial; en 1990, con el cambio generacional, y la organización de la primera Asociación de Artesanos del Carnaval; en el mismo año, con el concurso de Años Viejos caseros en la Urb. La Frontera, que en 1993, fue incluido en el programa general; al igual que el Carnaval de la Provincia con participación de los municipios vecinos; en 1995, se erradicó por siempre, el Carnaval del Agua, del 28 de diciembre.

En el 2007, fue presentado el proyecto al Congreso Nacional para que el Carnaval de Ipiales, se constituya en Patrimonio Cultural de la Nación, que no se hizo por falta de voluntad política del alcalde de 2008. Las anteriores actividades, desde el 82, son fruto del trabajo constante del escritor e historiador Bernardo Andrade Tapia. (Ver Carnaval Multicolor de la Frontera en Wikipedia, escritos relacionados con el tema y la prensa local).


Fuente: es.wikipedia.org
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