08 agosto 2026
Impresiona leer el informe policial sobre las amenazas que rodearon el último Mundial. No solo hubo intentos de atentado contra Messi, incluido un individuo que fantaseó con “volarlo con cuatro bombas”, sino también una llamada al aeropuerto de Dallas anunciando un ataque con explosivos y un AR‑15 durante el partido contra Jordania.
Cristiano tampoco quedó al margen: un sospechoso pidió información sobre su alojamiento y otro irrumpió en su hotel diciendo que solo quería una selfie. El árbitro François Letexier recibió más de 6.000 amenazas tras el Argentina–Egipto, y el VAR también fue objeto de intimidaciones.
La violencia alcanzó a otros jugadores: ataques racistas contra Mbappé, amenazas de muerte a Sorloth y a su esposa, y presiones extremas sobre Campaz tras fallar un penalti. Incluso Corea del Sur tuvo que reforzar la seguridad de su selección por la tensión pública.
En paralelo, Inglaterra sufrió una brecha de seguridad en su centro de prensa y tuvo que establecer tres anillos de control. Un Mundial blindado que, aun así, dejó ver lo frágil que puede ser la seguridad cuando la pasión se convierte en amenaza.
Fuente: www.larazon.es