Correr hacia la vida

 
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Memorias que todavía iluminan el camino

 Correr hacia la vida

Hospital de San Pablo - Barcelona

12 junio 2026

- Salí corriendo con mi bolsa y mis libros, sin decirle casi ni adiós a Don Ángel. Bajé las escaleras de la Academia Martínez de tres en tres. Compré el pan en la Panadería de Gaudí y seguí corriendo hasta la esquina de Gaudí con la Plaza del Hospital. Crucé a toda velocidad. Me paré en la tienda de Tutusaus y compré el "pernil dolç", tomates y no sé qué más. Pasé de largo del quiosco y me fui directo a la escalera de casa. Llamé desde abajo y, tan pronto como me abrió, subí los tres altos pisos del 226 de Padre Claret con la velocidad de un escalador. Toqué el timbre y en pocos segundos abrió la puerta. Ella me miró y, sin soltarla, me preguntó: “¿Qué te pasa, Enric? vienes muy excitado”. Y yo, casi sin aliento, le dije: “Mamá, me han puesto un diez en matemáticas y un nueve en latín”. Era junio del 62.

- Nunca perdí las ilusiones ni dejé de mirar hacia el horizonte. Pero aquellos primeros logros siguen ahí, intactos, como si el tiempo no hubiera podido desgastarlos. Y ¿sabéis una cosa?… los adoro, los necesito. Porque me recuerdan que incluso hoy, tantos años después, todavía queda camino, todavía queda luz, todavía queda futuro.

Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com
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