18 octubre 2025
Hay guerras que se prolongan no por falta de armas, sino por ausencia de imaginación. La contienda entre Rusia y Ucrania, que ha desgarrado mapas y memorias, parece acercarse a un punto de inflexión donde los gestos diplomáticos, más que los misiles, reclaman protagonismo. En esta escena, el presidente de Estados Unidos se presenta como anfitrión de una mesa que, según él, ya está “bien puesta”. Pero ¿puede una mesa bien puesta contener el dolor de los territorios ocupados, las heridas abiertas, los niños secuestrados?
La predicción de un final se vuelve aventurada no por falta de voluntad, sino por la complejidad de los actores, los agravios acumulados y la fragilidad de los acuerdos. Y sin embargo, en medio de la retórica y los drones, se insinúa una posibilidad: que el cansancio de la guerra, el cálculo político y la presión internacional puedan converger en una tregua inesperada. No será paz aún, pero podría ser el umbral de algo distinto.
Comentario final: Entre drones y dignidad:
El artículo de Euronews retrata un momento de alta tensión y diplomacia incierta. Trump apuesta por una salida sin Tomahawks, mientras Zelenski ofrece drones como moneda de colaboración. Putin, por su parte, se mantiene en la sombra de Budapest, donde la geografía política se convierte en refugio legal.
La guerra entra en una fase dramática, según Moscú, y quizá también en una fase de agotamiento estratégico. El “Mega Deal” de armamento y la reunión en Hungría no garantizan la paz, pero sí revelan que el tablero se mueve. Y en ese movimiento, por más calculado que sea, hay espacio para la esperanza—siempre que no olvidemos que la paz no se firma con misiles, sino con memoria, justicia y voluntad.
Artículo de referencia:
https://es.euronews.com/2025/10/18/trump-espera-acabar-con-la-guerra-de-rusia-sin-vender-tomahawks-a-ucrania