17 octubre 2025
Abrir la ventana y lanzar un "Buenos días sol", un "cómo estás oçellet*" y un “qué suerte tengo de poder respirar ese aire que la vida me regala cada mañana", es uno de los mayores placeres que puedo sentir en mi generoso estado actual, cuando apenas abro los ojos. Pero lo mejor está justo a mi lado, cuando aún somos capaces de reírnos juntos, de avivar sentidos con ingenuos arrumacos y, especialmente, de saber sentir ahora, a nuestros mas de sesenta, mucho más que cuando el fuego quemaba los leños de nuestros deseos. Quizás, a muchos que ahora empiezan una nueva vida en común, les parezca un imposible mantener un sentimiento más allá de lo que alcance un cercano mañana. Quizás les parezca una atrocidad atarse a un mundo fuera del deseo que provoca en la sangre el fuego de la carne, pero no se trata de eso, no, hablamos de eso que algunos aun llamamos amor, ese desconocido, el amor, que, siendo austero, es lo único, en cualquiera de sus acepciones, que puede salvar el futuro de las, olvidadas, relaciones humanas.
Yo solo quiero imaginar que querer, es poder.