17 septiembre 2025
- Hoy no me siento bien. No por mí, sino por lo que veo en el mundo que heredarán nuestros hijos y nietos. Un mundo que parece haber olvidado las lecciones más dolorosas del siglo pasado. Guerras que se multiplican, hambre que se perpetúa, racismo que se disfraza de política, y migraciones desesperadas que cruzan continentes buscando apenas sobrevivir.
- Europa recibe a quienes huyen de África y América Latina, no por capricho, sino porque sus tierras han sido saqueadas, sus esperanzas apagadas, y sus futuros negados. ¿Cómo no ver en ellos el reflejo de nuestros abuelos, que también huyeron de la barbarie cuando el poder se volvió locura?
- Los gobernantes de medio mundo juegan con amenazas, con discursos vacíos de humanidad, con decisiones que siembran miedo en lugar de esperanza. ¿Dónde quedó el valor moral? ¿Dónde la responsabilidad de proteger, no de destruir?
- A quienes tienen el poder: estrechen manos, tiendan puentes, escuchen antes de disparar. No repitan el horror del ayer. No conviertan el futuro en una sombra del pasado.
- Porque en los ojos de ese niño (el que hoy nos mira desde esta imagen), está todo lo que aún podemos salvar.
Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com