- Estaba esperando, pacientemente que abriera la farmacia y me fijé en el cielo, parecía quererme dar un mensaje ...¡¡¡Sígueme!!!
- Al llegar a casa oí insistentes y múltiples señales de entrada de mensajes del wasap. Abrí el teléfono, no había ni un solo mensaje y cuando ya me disponía a cerrarlo, se puso en reproducción un vídeo sin que yo hiciera nada para ello.
Lo maravilloso nos envuelve y nos empapa como la atmósfera; y, sin embargo, no lo vemos. (Charles Baudelaire)