19 diciembre 2022
- Andar (es un decir) por las calles en estas fechas es un verdadero placer. La gente parece (incluso) amable y hasta se esfuerza en serlo, los empleados de las tiendas parecen salidos de una película de Disney e, incluso, la recepcionista del Centro de Salud me ha dicho hola y hasta me ha llamado por mi nombre.
- El tiempo de Navidad, avant y post, son un lujo inalcanzable para la razón del más cuerdo pues no es entendible que ahora sí abramos nuestras almas al vuelo de los ángeles, aunque medio mundo se muera de hambre y la otra se mantenga bajo el yugo de la globalidad comercial, económica y política.
- En este tiempo, hasta parece que si te llaman cuerdo te llaman aburrido y si te ven triste hasta te dan ánimos como si fueras a "derrotar" en el próximo capotazo. Estamos en Navidad y eso es sinónimo de felicidad de gastar hasta el último euro que tengamos en regalos y en las comidas y cenas de familia, de amigos, de amigachos y hasta con los compañeros de copeo fino, siempre mensajeros de lo imposible y más oculto.
- Nada importa, todo el mundo aparenta ser feliz y, además, quiere serlo y esa es la globalidad del sentimiento colectivo.
- Cuando hice de alférez en mis milicias universitarias, el Capitán de la compañía me felicitaba porque mi voz de mando (el clásico ¡¡¡AR!!!) era muy convincente y por eso, en su ausencia, me hacía mandar sobre la compañía en los desfiles de los barrios de mi adorada Zaragoza y de paso me ganaba algún permiso para viajar a mi Barceloneta y así poder ver a mi amor de toda la vida, aunque fuera para unas horas.
- Hoy, ese ¡¡¡AR!!! es lo que parece hacen los distintos líderes de la bipolaridad nacional a la hora de decirle a los escasamente involucrados en su mensaje, pero que (curiosamente) siendo muy adictos al voto de la polarización española, (sin mediar más razón que el color político de quien lo lanza) no les importa lo que les manden creer los del poder (de uno u otro color), pues la gente (en general) y los medios de comunicación (aún más) se lanzan como lobos a asumir el mensaje recibido como posesos sin atender a razón alguna más que ese curioso valor que quieren ver en el color político de quien lo traslada.
- Pues ese potente ¡¡¡AR!!! es el que yo quisiera que algún gobernante de la bipolarización o algún enviado del Dios más verdadero, pudiera darles esa orden a todos, dejándoles claro quién es el que manda y quién es el mandado, pero con una sola y clara intención a la vez que con un claro mensaje:
"¡¡¡Ámense, por favor, no se maten más, hagan que parezcan ustedes personas, luchen por su libertad, pero permitan la de los demás, hagan que la Navidad dure los trescientos sesenta y cinco días de cada año ... empaticen, respeten ... vivan!!!"
- No me lo imagino, pero por qué no, lo decía Galeano: Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Fuente: etfreixes.blogspot.com