14 diciembre 2022
- Hablaba esta madrugada, en la cola del pan, con un viejo amigo y compañero de lo que son nuestros domingos de vejez y de paz, amor y felicidad, comparados con los que vivimos no hace tantos años en la gestión de aquellas obras de nuestro Teguise Playa querido o de las de la calle Isidoro Macabich en Ibiza.
- Me arranqué: Un domingo no es para pararse a pensar en lo que seguro será un imposible; ni tampoco lo es para dedicarse a contar estrellas; tampoco debiera ser un día en el que la contemplación del ombligo propio fuera un deporte victimista y autocomplaciente ante la ausencia de foro donde contarlo; un domingo es como una rosa en el búcaro de tu amada o la tostada de un desayuno decente … los domingos son esos extraños días en que mientras unos sufren la presencia de todos sus niños, otros las disfrutan; es ese día que, como cualquier otro, ser feliz no debe ser solo un deseo utópico, es ese día, como cualquier otro, que con sólo poderlo disfrutar ya debiera ser lo que es ... y que solo lo es para quien quiere que así sea.
- Mi queridísimo amigo, muy atento a las formas de la panadera (gracia, cuerpo, juventud y salero), me contestó preguntándome si iba a ver el partido del Mundial de Qatar de hoy entre Marruecos y Francia. Como si lloviera.
- Bien, ya en retirada, santiguándome, y mientras pasaba la hoja del calendario virtual de mi agenda diaria, he escrito en ella una de las frases que en su dorso apunto cada día. Hoy he escrito una de esas tantas y brillantes frases de García Márquez … "El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad".
- Tal cual.
Fuente: etarragof.blogspot.com