02 noviembre 2022
- Me levanté con ganas, es decir, con ganas de vivir, de hacer mil cosas.
- Abrí la ventana de mi dormitorio, me asomé, hacía frío. Recordé una parte de la letra de aquella vieja canción de Serrat: "Por la mañana rocío, al mediodía calor".
- Retrocedí, ande unos pases sin darme con la esquina de la cama y me puse delante del elocuente espejo del baño.
- Tras el susto inicial, recuperé la normalidad cuando mi otro yo me recordó que ya voy camino de los setenta y cuatro.
- Siendo tan viejo, ¿cómo es que sigo siendo feliz?, le pregunté al otro yo.
- No hubo una respuesta rápida.
- Terminé mis irrenunciables momentos reflexivos de la madrugada recordando, como no (a modo de respuesta a mi incontestada pregunta), una vieja frase que pronunciaba a menudo mi Madre y que venía a decir algo así:
"Cuando un sueño aparezca, agárralo”
- Y entonces me he dado cuenta de que en eso estoy ... desde niño.
Fuente: etarrago.over-blog.com