Una y otra vez luché en aquellos bellos e inolvidables 60, pensé que lo debíamos hacer para conseguir un mundo mejor. Hoy, con menores fuerzas vitales, pienso lo mismo, pero no consigo analizar si eso es, o fue, bueno o malo, antes y ahora … igual que eso de entender por qué perdí y pierdo, siempre, las gafas en lugares de culto sensual, que no sexual, y vitalmente, prohibido.