31 marzo 2022
- El día empezó fatal. Mi más viejo auto me quiso emular y no quiso arrancar. Mucho tiempo parado y le pasó como a mí, si no te mueves, no vives.
- El mecánico tras realizar distintos intentos, me anunció el final de la batería que, aun siendo joven, (la batería), de no moverse el coche, la inactividad la suicidó. Había que llevar al viejo al taller y ponerle una batería nueva.
- El hombre me miraba con cara de lástima y dándome ánimos y cuando consiguió arrancar al viejo para que pudiera yo llevar el viejo con la joven batería a enterrar a la vez que, a sustituirla por otra nueva, le dije: "Oiga, podría hacer usted esto mismo conmigo".
- ¿Qué? - me dijo.
- Arrancarme y ponerme una batería nueva - le dije.
- El hombre cambió progresivamente su cara y pasó de cara de pena a explotar de risa con propulsión de baba contenida por su mano en boca, de forma inexplicablemente curiosa y burlona.
- Oiga: ¿Sabe que es usted un tipo que engaña? - me dijo.
- Y el muchacho se despidió entre risas y hasta me dio un abrazo ... suerte, Enrique - suerte, amigo.
- Para despedirme de mis escasos, pero fieles followers, y parafraseando a nuestro Ernesto, que ayer me preguntaba, más o menos, si Camus tenía mensajes para todo, hoy dejaré aquí uno más de Monsieur Camus que viene a cuento de lo que hoy me ha sucedido: "La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo."
- Ah, Ernesto, hoy fue Maite, pero lo dejo para otro día.
Fuente: etfreixes.blogspot.com