02 agosto 2015
Vivir en La Playa tiene muchas ventajas y algún inconveniente. La brisa del mar, los paseos inacabables, y la enorme sensación de libertad que da sentarse junto a él, son impagables aún y teniendo un corazón rico en cuestiones intangibles para regalar. Lo peor es que cuando llega el verano ya no puedes quitarte los calcetines y ponerte el pantalón como un pescador mientras le cuentas a la vida lo feliz que se puede ser sin saberlo y con que poco, pero lo peor es que, además, resulta que no puedes salir vestido de cualquier manera, es como ir al El Corte Inglés en sábado. Te encuentras a Pepito a Juanita, al Concejal de Playas hecho un cachas con su dentuda y flaca señora, saludando a todo quisqui aunque no te conozca cuando vas casi en bolas … “Ay, Enrique, no te conocía sin tus elegantes corbatas … jajaja” – Falso , es un falso entre los falsos, hace nueve años que no llevo corbata. Puedes encontrarte, también, a uno de los muy Veteranos y Honorables consejeros de tu querida exempresa al que le luce acompañarse de su enormemente tiesa y acomodada señora – que apenas te saluda, pues con su pamela de Pretty Ballerinas, sus gafas de Gucci sus joyas de Durán, (una de las las clásicas y viejas joyerías de Madrid), y su tontería, es imposible que te vea. Y por último, lo más frecuente, es que te encuentres a uno de esos jóvenes directores generales de empresas de la competencia de tu era más exitosa, que, acompañado de su siempre adorable, delgada, pija, joven y nueva señora, te hace el favor de pararse para contarte sus últimas excelencias profesionales, siempre fabulosas, a la vez que, y al grito de … “¿Verdad cariño?”, te cuenta lo bien que se lo pasaron en el último viaje que hicieron en su velero a la Isla de Mykonos. “Ahora nos vamos a Ibiza, Enrique, solo quince días, a ella le encanta … nos conocimos una noche loca en la zona Vip de Pachá y nos gusta rememorarlo” … “Qué época profesional más buena vivimos” – mientras me pone la mano encima del hombro – … ¿Y tú qué tal, Enric? – me pregunta él – Bien, voy tirando, pero te recuerdo que mi Empresa y yo, no quisimos participar de esa compra de suelo en Palma de Mallorca pues nos parecía lo que era y se ha demostrado ser, una pura connivencia con la gente del mal. Ante esa manifestación creo que mi amigo y su simpática y reluciente tía buena, ya no me van a volver a preguntar por mi vida en un tiempo … “Enrique ¿Cómo eres tan desagradable?” – me dice el amor de mi vida …
Ir a La Playa en Agosto, siendo un aborigen nato, UN HORROR … pero una ligereza necesaria para la salud mental … y emocional.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com