Es enjuto, ojeroso y peludo. Había estado evitando la entrevista, argumentando que ningún medio regional de los que pululan en su natal Armenia podría darle trato adecuando a la información: "No quiero que mis opiniones sean recortadas a la ligera por un puñado de idiotas que no saben nada sobre mí o sobre mi trabajo", Cristian Leyva tiene esa curiosa facultad de la oratoria desenfadada, sus ademanes recuerdan a una estrella de Rock juvenil cuando hace sonar sus diatribas, que, con una entonación cuidada, insinúan una edad superior a la que realmente tiene.
Con el propósito de hablar sobre sus recientes logros, entre los cuales figura un nada desdeñable segundo lugar en un concurso regional de cuento y una creciente reputación en el curioso underground poético de las revistas literarias, decidimos citarlo en un bar del centro de Pereira. Para sorpresa de nadie, Cristian Leyva llegaría tarde, maldormido y con un penetrante olor a cigarrillo a cuestas. Después de los saludos protocolarios y de dejarlo dar un par de sorbos a su cerveza artesanal, procedimos con las preguntas:
-En Armenia usted goza de una modesta reputación como poeta, ¿cómo fue que sucedió eso?
R/ No sé. Es decir, yo solo ponía las cosas en mi blog y en mis redes sociales, no puedo recordar exactamente cuándo comenzó a ganar fuerza, luego a leer, en todos lados y sin ningún tipo de pretensión, a los amigos, a la novia, al bar con quince neófitos universitarios ebrios de pedantería; lo primero que uno recibe al publicar poemas, o textos con alguna emotividad implícita, son burlas y desmeritación, lo cual, a la larga, termina siendo lo más sano.
- ¿Por qué considera la burla como un síntoma sano?
R/ Fácil, es un diagnóstico de carácter. Me explico, hoy por hoy, se ha vuelto muy común esa moda de escribir malos versos, que por los afanes de la red y las fallas del sistema educativo, se vuelven un hit. El adolescente ordinario empieza imitando ese modelito de frases motivacionales o sentimentalismos que son solo un lugar común que se repite muchas veces; una burla o un comentario mordaz es un polo a tierra para que uno se pregunte, ¿qué clase de mierda estoy escribiendo?, cuando se supera la falsa iluminación, empieza la verdadera escritura.
-No cabe duda, páginas de esa índole han malogrado la seriedad del arte de la poesía, ¿qué me dice sobre los comentarios positivos?
R/ Depende mucho de quién provengan, también son un síntoma y una trampa. La más despiadada de las críticas es mejor que el aplauso de un ignorante consagrado. Yo tengo mi puñado de lectores cero, a ellos les confío mis borradores, los cuales destrozan con una retórica casi impecable. Cuando uno escribe con seriedad, la tecla que más debe usar es la de borrar.
-Háblenos sobre sus rutinas de escritura.
R/ No usaría la palabra rutinas. Basta con decir que leo y escribo todo lo que puedo, es algo que forma parte de mi naturaleza, como tener hambre o estar caliente, etc. Es algo que llega en el momento adecuado del día.
-Ha colaborado en bastantes revistas a nivel internacional, ¿cómo se ha mantenido al tanto de las convocatorias?
R/ Leyéndolas. La literatura es un modus vivendi, no un producto que se consuma casualmente. En las revistas leo autores muy buenos de los que casi nadie habla, sus apuestas son arriesgadas y solitarias. Muchos de ellos me inspiran a la vez que me empequeñecen. Como autor uno nunca está del todo satisfecho, y el día que eso llegue a pasar, todo termina.
-¿Qué tiene para decir acerca de los autores Quindianos?
R/ Hay ejemplares fascinantes, sin lugar a dudas. Buena parte de mi biblioteca está habitada por sus libros. Y lo mejor es que me salieron gratis, aun así busco a los vivos para que me firmen el libro. Si Omar García Ramírez escucha la entrevista, que me llame.
-En declaraciones anteriores usted ha renegado acerca de las condiciones culturales del Quindío, ¿por qué?
R/ Siento que llevamos mucho atraso en comparación a otras capitales del país; no hay editoriales, ni periódicos decentes, ni siquiera una puta radio para que las buenas bandas suenen; en muchas ocasiones se ha dicho que somos el eje de algo, de un sentimiento de pujanza cafetera o algo así. Yo no veo nada eso. Veo un estancamiento preocupante, el panorama literario quiere hacer la tarea, hacen talleres, charlas y una que otra lectura rescatable. Sin embargo, también está permeado de los vicios de cualquier gremio, del clientelismo y la corrupción…
-Denos un ejemplo de ello.
R/ Le doy dos, porque me siento especialmente generoso. En el Quindío el canon literario se ha escogido a dedo, tenemos autores contemporáneos que son sistemáticamente ignorados para abrirle paso a los que sí tienen el teléfono de la influencia política. Otra cosa es que no soltamos a los viejos: Baudilio y Carmelina son maravillosos, pero ya es hora de apuntar a nuevos horizontes, que por algo están ahí.
-¿Podría ser más específico?
R/ Claro, hace poco, una poetisa de Calarcá recibió una mención honorifica de un espacio que a todas luces fue creado por sus amigos cercanos y colaboradores. Lo cual resulta patético: recibes el premio que te acabas de inventar; aquí basta con publicar un libro regular para quedarse exprimiéndolo durante años y años, lo que menciono no es un caso aislado, los viejos aduladores saben abrirse paso, su círculo se hermetiza, sus cuentos son funcionales porque dejan una única moraleja: la del esnobismo.
-¿Cómo se ha abierto paso usted a nivel literario?
R/ Compro talleres de escritura regularmente, ahorro un poco y pago la inscripción. Algunos son maravillosos, no se vuelve a ser el mismo, se libra uno de tanta mediocridad circundante. También escribiendo como un loco, y enviado correos electrónicos. Hace poco quedé segundo en el V concurso departamental de cuento Humberto Jaramillo Ángel. Y bueno, el dinero siempre viene bien, me pagué una matrícula de universidad, un pasatiempo que es costoso (risas).
-Háblenos de la ceremonia de premiación y de sus proyectos recientes.
R/ Trabajo duro, me siento orgulloso de ello, soy tenido en cuenta por los jóvenes quienes son los que más me interesan. Ahora he liberado un par de poemarios para que sean de descarga gratuita, eso complementa los demás textos que aparecen en sitios como “ERRR” y “La experiencia de la libertad”. Espero de todo corazón que los textos sean leídos, amados y odiados; en cuanto a la ceremonia, estuvo bien, solo que me dio mucho asco estar en presencia del señor gobernador y luego hacerme una foto con él como parte del protocolo, por eso tuve que beberme el vino que disponían para el brindis final. Cosas de artistas. Ustedes volverán a saber de mí, de los recitales que con mucho cariño organizo y de mis libros. Las vocaciones auténticas no pasan desapercibidas, sé que suena algo soberbio de mi parte.
Link a los poemarios:
https://drive.google.com/open?id=1mFnlX2W5Xgc263ErDFvxaQWDtsw_YKh_
Luego de pagar la cuenta y de darle algún dinero al poeta para que pudiera retornar a su ciudad de origen. Lo despedimos en la terminal de transporte. Sentimos en la mente unas ganas tremendas de leer sus colaboraciones en otras revistas, puesto que solo conocíamos dos, que fueron por las que lo habíamos llamado.
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