13 noviembre 2019
Lo mejor que tiene andar escribiendo por este oculto rincón, queridos, inofensivos y escasos lectores que puedan vagar por aquí alimentando mis dolencias mentales, es que lo haces como si lo hicieras en una libreta del ayer, de la infancia de los 50, sí, de esas que guardabas en un lugar que nunca después fuiste capaz de encontrarla. Bien, sí, lo sé, nada despreciable es que alguien aparezca por aquí en este oculto Blog de mis amores postmortales, como lo es mi amiga Paz – (que es un encanto) – pero de eso se trata y ella, (Paz), lo comprende más que nadie, (junto al poeta Little), por eso hoy y en prueba de que mis desenfrenos aquí no tienen publicidad, hoy lanzo aquí una de mis añorados cantos al baile del que ya no me sirvo pues mi discapacidad me obliga a bailarlo dulce y hermosamente, con el alma, con el pensamiento y con la adorable nostalgia que saber que fui, en otro tiempo, capaz de bailarlo como un estúpido y soberbio bailarín de los viernes la nuit alzando testa y barbilla como un obrero del amor por el baile … y lo que ello representa para mi y para mi Niña.
Dejo aquí una de esas composiciones que hacen volar los pies incluso a los del más torpe.
Fuente: etf1949.wordpress.com