09 noviembre 2018
Sentarte en esas benditas e incómodas sillas de esas benditas salas, es toda una lección primaria de adictos a la vida en cualquier momento.
Una preciosa niña con cierta deficiencia espontánea, una preocupada madre, un viejo con movilidad reducida, una joven y veterana enferma del ELA asesino, un joven y cincuentón encofrador en paro debido a una rara e incomprendida enfermedad neurológica, una vieja de mi edad con una reconocida pero intratable e incontestable fibromialgia, un sinfín de adorables discapacitados que luchan por una supervivencia digna … a todo ellos GRACIAS por vuestro ejemplo, por vuestras ganas de seguir viviendo, por vuestra animada y animosa charla de hoy, gracias, un millón de gracias … aquí conseguís que mi alma descanse en la belleza del sentido de la vida y a apreciar lo que aún tengo, la vida.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com