Imagen: Jerry Schatzberg
08 noviembre 2018
(Permitidme una “estúpida” licencia sabatina, escasamente literaria, al estilo del abuelo gruñón en que todos acabamos convirtiéndonos con la edad y ante tanto incivismo y tanto estúpido culto al body por encima de la educación y las buenas formas que algunos practican)
- Salía del garaje y justo al incorporarme al vial veo a un flamante BMW-X6 que estaba parado en medio de la calle, delante de los contenedores de basuras, puerta abierta del conductor y ni siquiera los intermitentes puestos en sentido alguno. Paré el vehículo y esperé hasta que me di cuenta que el conductor estaba hablando agitadamente con tres niños cuyas cabezas apenas sobresalían de los cabezales del los asientos traseros del X6.
- A continuación del coche salió un joven, al que reconocí como vecino pues alguna vez lo he visto en la piscina con su mujer y niños y en la zona de juegos de niños de nuestra urbanización interior. Recuerdo que van siempre todos de punta en blanco, cabeza alta, ropa pija y aspecto de salir de la Misa de Jesuitas de cualquier celebración.
- A todo esto que, como decía, veo al joven salir de su X6 con una bolsa de basura gris enorme en la que se veía y oía cristales a la vez que insinuaba que era su bolsa de la basura única la cual, con mucho estruendo y poco recato, hizo caer dentro del recipiente de basura orgánica, pasando de los deseables criterios de reciclaje de basuras que todos debiéramos respetar.
- Sé que este es un asunto que a pocos puede interesar, pero a mi sí. Me preocupa por la mala educación y ejemplo que ese padre puede dar a sus niños y por aquello de que a nadie se le puede juzgar bien o mal, por su apariencia olvidando que debiéramos hacerlo, siempre, por sus actos. Déspota, egoísta, incivilizado y escasamente ejemplar, sería poco adjetivo para tan despreciable individuo. Me asusta pensar como serán sus descendientes.
Fuente: etfreixes.blogspot.com