Toda mi vida, he sido presa de uno o quizás más...de un trauma en la escuela. Mi primer día de clase fue muy traumatico, el segundo y el tercero fueron aún peor. Tenía apenas 4 años, un mes de septiembre con un sol de justicia, ardían las piedras del jardín del Hotel Batista, que ese era el lugar donde nos acogieron, pues el colegio del Generalísimo Franco (El Pino) estaba en obras, por qué a poco de construir unos techos se vienen abajo. El caso es que la maestra la señora tal, me saca a la pizarra y me indica que lea, la palabra es: oso, sol, luna; estas palabras están al lado de unos dibujos, que parecían de todo menos un sol o un oso, no sabía que decir, no conocía los símbolos y mucho menos las letras, el caso es que me llevo al jardín arrastrando de las trenzas, pegandome manotazos y diciendome cabeza de bolo una y otra vez. Me tuvo al sol de septiembre arrodillada con dos enciclopedias Álvarez, una en cada mano con los brazos en cruz, no sé que tiempo estuve en esa posición, caí desmayada. Esa escuela quiere esa fulana, y un mierda