12 septiembre 2018/2016
Solo ha sido un instante pero hoy, al abrir los ojos desde la página del sueño, he vuelto a descubrir que el reloj no es quien marca ni el horario, ni el tiempo que me preocupa, eso solo son tiempos pequeños. Perecer en un arroyo o debajo de un balcón por una maceta mal asentada, no es una muerte digna, no hay muerte que lo sea si no es para morirse con deseo o en paz, pero hay tantas cosas por hacer que no conviene tener prisa para ello … para morirse.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com