Narciso de Michal Macku (fotografía)
10 julio 2014
Se conocieron siendo unos niños y se casaron tras doce años de noviazgo. A él le gustaba ser libre para sus cosas, necesitaba su espacio, se ahogaba en el tren del matrimonio y se dedicó a mantener sus privilegios de soltero. Por la tarde le gustaba tomarse una copa con los compañeros al término de la jornada de trabajo y llegaba siempre contento y con ganas de marcha que no consumaba porque el alcohol, ya sabéis, es lo que tiene de malo para las cosas de la voluntad sexual. Los viernes, ay los viernes, él necesitaba reencontrarse con la Pandilla de amigos de siempre para tomar unas copas, charlar y reírse, un rato hasta las tantas. Los sábados noche no podían salir porque a él le gustaba ver el fútbol del Gol Tv o del Plus y, ah, el domingo por la mañana, bien temprano, a jugar el tenis con sus amigos del Club de Campo, luego cervecita y risas, hasta la hora de comer. “¿Qué más quieres, cariño, si te dedico toda la tarde y noche del domingo para ti sola? Yo trabajo toda la semana y necesito desconectar, ¿Sabes" – Ella empezó a salir los jueves por la noche a cenar y a chatear por ahí, con las amigas de la oficina y los domingos por la mañana se iba a jugar con sus sobrinos, hablar con su hermana y a comer con ella y con sus padres, en algún restaurante a gusto del padre. Cuando ella llegaba a casa, él siempre, estaba dormido y roncando con ese claro ruido que sueltan los que le han dado a cuatro cervecitas de más. El domingo pasado, cuando él se despertó de sus siesta de los domingos, encontró una nota encima de la mesita que terminaba con un … “Que seas feliz cariño, realízate cuanto quieras y no me busques. Te quiere … Pepi”
N: Otra vez dudaba, entre dos, en que título darle a esta bloguería. Puse los dos, sí, ya sé, no ayuda al buscador a ser encontrado, pero es que si no lo escribo así … no hubiera podido dormir esta noche.
Fuente: etfreixes.blogspot.com