Por aquí, antes, decir eso era decir “¡Qué cosa tan ridícula!” ¿Por qué? Aquí se consideraba ridículo “aullar —rabiar o expresar gusto— ” , por algo que en buena escala RESULTABA pelear por insignificancias.
¿Pero por qué? El acto de que el hombre aúlle, excepto en las tiras cómicas (las de entonces, que sí tenían calidad), resulta una torpeza de educación, especialmente en expresar admiración por una mujer bonita (“piropo”. Lanzar un requiebro). Es… Era de mal gusto. ¿Hoy? Bueno, que cada quién responda DE su manera.
Hoy día sería igual decir que Santos, su hermanito y sus “AMIGUITOS (.)” lo son…
Buen día.
Oh! And leave early in the morning with a good morning coat.