15 mayo 2018
Me he pasado toda mi charla del café de madrugada con un autónomo. Es duro, eso sí, pero lo he aguantado sin chistar.
Al final, son tantas las cosas que me ha contado, y que me contará, sobre la necesidad de que alguien haga algo por este colectivo abandonado a su suerte y sin suerte, que lo mismo se arrepiente y se aburre hasta de contármelo.
No tienen a nadie que les escriba los discursos, no pueden decir que la gente de la AEAT les espía o les encadena entre sí cuando les descubre en alguna chorizada por que no tienen acceso a ellas. No pueden favorecer a las eléctricas porque no tienen ningún enchufe que les proporcione ese poder..
Pronto no deberán a nadie porque ya no existirán porque ningún banco les fía. No tienen ningún vocero de élite y/o mediático que les insufle audiencia o volumen sónico a sus problemas. Nadie les hace NPC. Ni siquiera se pueden quejar, no son nadie, no sea que se vayan a enfadar los que no les pagan. Lo tienen que hacer a escondidas Trabajan para los grandes y estos no les pagan pues tienen que mantener a sus consejeros, entre otras “necesarias actitudes” encubiertas. El 25% de los autónomos tienen que cerrar por culpa de la morosidad pues nadie les paga.
Eso es lamentable, pero pasa mientras la administración, especialmente la de justicia con su lenidad y los de la clase política por su ineptitud y porque siempre están en otra cosa, los ignoran.
Al despedirse de mi, mi ya pobre amigo autónomo, me ha dicho algo muy grave, me ha dicho que los autónomos no necesitan sexo, ni moto, ni GPS, ni una querida en la Albufereta, ni siquiera una vacaciones en el pueblo, solo necesitan crédito, menos impuestos y mucho respeto.
Mi amigo Arturo, el de la España U.G. y L., me dice: El día que salgan a la calle los autónomos, los que queden, harán que nos arrepintamos de haberlos tenido ahí, sin haberles hecho NPC, será como ver el vídeo de Thriller, sí, veremos las calles llenas de muertos vivientes danzando a lo bestia.
Pd: Sí, ya sé que no sirve de nada hablar en favor de los autónomos, sé que es solo un lamento, pero ese lamento me deja más a gusto que un marrano en un charco.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es