27 abril 2018
Entristecido, ojos brillantes y carajillo de Marie Brizard, escondido en taza blanca de porcelana, entre sus dedos marcados con esas pigmentaciones que da la edad en aquellos que consiguen llegar a ella. Antoine se vino a España hace ya muchos años. Su hija, que ya tiene treinta y nueve, médico, licenciada en técnicas diagnósticas, se va a Montpellier.
“Enrique, me ha dicho que el laboratorio en el que trabaja, en Valencia, hacen un ERE encubierto y la quieren mandar a Madrid con un sueldo de 1.300 € y ni se lo plantea. Un alquiler en Madrid son 500€, en pisos compartidos. Tiene un hijo de siete meses y dejar marido, hijo y casa, en Valencia, para irse a Madrid, entre semana, no le es rentable. Une vraie saloperie. Se vuelven a Francia, a casa de la madre de él y yo, en fin… estoy mal, Enrique. Shit Pays, époque de merde.”
.
Oía esta madrugada por la radio que nuestra generación era llamada la Generación Sándwich pues emigraron nuestros padres y ahora emigran nuestros hijos. Antes buscaban pan pero ahora buscan futuro, un futuro que aquí no se les promete.
Fuente: etf1949.wordpress.com