14 abril 20108
Enfrentarte en la soledad mañanera del cuarto de baño, a la dura labor de montarte un calcetín de ejecutivo, de esos que te cortan la circulación de la sangre justo por debajo de la rodilla, en cualquiera de la dos piernas, pero especialmente la izquierda, o notar que el alma se desmorona cuanto te agachas a recoger las zapatillas que han ido a parar, y dios sabrá por qué, debajo del radiador una y la otra debajo del mueble del lavabo, o verte incapaz de levantarte si te arrodillas, o a saber que inventarás para recuperar esa puta llave del trastero que se ha caído debajo de la mesa del despacho y que te parece que está en el fondo de los mares, todas esas carencias y otras muchas más que vas descubriendo cada día, son cosas que te hacen valorar, seriamente, y ya demasiadas veces, si lo que falla es el motor o son las ganas, es decir, la esencia vital.
Intentas poner orden a ese desánimo momentáneo, recuperas el “seny” y pones en valor otras mil cuestiones en el otro lado de la balanza y no tiene color. ¡¡¡Vale la pena seguir, aunque solo sea sea para seguirla amando a ella y para verlos crecer, a ellos!!!
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es