Enclavada en la comuna diez de la ciudad de Pasto, en el barrio El Paraíso, se encuentra la escuela Carlos Pizarro, una de las sedes de la I. E.M. Artemio Mendoza Carvajal, que atiende a cerca de doscientos niños de estrato uno y dos en los grados preescolar a quinto de primaria. Esta sede educativa fue construida gracias al tesón y empuje de muchos líderes cívicos, dirigentes gremiales, docentes y comunidad en general hace aproximadamente veinte años. Los niños, en su totalidad, provienen de hogares de escasos recursos económicos, victimas del desplazamiento, la marginalidad y carecen en sus hogares de los medios necesarios que les permitan un desarrollo óptimo y adecuado. Muchos de estos niños padecen de desnutrición pese a que en su escuela se les brinda una alimentación que compensa las ausencias alimentarias de sus hogares.
Gracias a las campañas realizadas por los docentes y directivos de esta escuela se ha logrado la consecución de algunos elementos educativos como cuadernos, lápices, colores, reglas y maletines que facilitan la permanencia e ingreso de estos niños en las aulas escolares. Pero a pesar de su entrega y consagración son bastantes las necesidades que se padecen en esta escuela. Se requiere, por ejemplo, ampliar la cobertura del restaurante escolar, mejorar la infraestructura y pavimentar las vías de acceso por cuanto en días de lluvia son muchas las dificultades que se presentan para que los niños lleguen a su escuela sin correr riesgo alguno derivado de las vías deterioradas, fangosas y peligrosas debido al gran caudal de agua que corre por ellas arrastrando piedras, desechos y basuras.
Ser requiere con urgencia el cierre o cubierta de la institución que permita educar en condiciones dignas y seguras. La ausencia de una cubierta impide la utilización del pequeño patio escolar por cuanto en días de lluvia se dificulta la permanencia de los niños; en días soleados las altas temperaturas impiden la recreación. Se hace un llamado respetuoso y solidario a la administración municipal y a las autoridades educativas para que se destinen los recursos necesarios que permitan y faciliten la concreción de esta obra prioritaria e inaplazable.
Igualmente formulamos un llamado a la empresa privada, a las cooperativas y entidades públicas y oficiales para que se solidaricen con los doscientos niños de esta escuela pública y permitan la salvaguardia de sus derechos humanos y constitucionales.
Puedo dar testimonio de la desprotección en la que se encuentran estos niños, de la urgente necesidad de implementar programas alimentarios o fortalecerlos, de la necesidad de elementos recreativos y deportivos, de ausencia de una biblioteca y de los requerimientos mínimos que permitan educarlos en condiciones de equidad y dignidad. Es digno de destacar el dinamismo y entrega del equipo docente que mantiene a flote esta escuela a pesar de las dificultades y necesidades.
Estos cerca de doscientos niños provenientes de hogares en los cuales deben afrontar necesidades y penurias pues en su mayoría es la madre la que debe asumir todas las responsabilidades, hogares en los cuales el rebusque económico es la única alternativa y el sustento se basa en un arroz y una colada. Fui testigo directo de muchas familias que deben soportar el hacinamiento, la pobreza y la miseria. De ahí que este respetuoso llamado debe encontrar eco en personas, entidades y funcionarios de buen corazón, crear lazos de fraternidad y llevar alivio a estos niños que en verdad requieren de manos amigas y solidarias, para facilitar el contacto con todos ellos se pone a disposición el celular 3122687178 donde con gusto atenderemos su llamado y acogeremos su inquietud.
Creemos que llegó la hora de saldar una cuenta histórica con estos niños y sus familias, de hacerlos sentir parte de Colombia, de acogerlos con amor y respeto en el seno de nuestra sociedad. Sabemos que no nos quedaremos solos en este llamado y que pueden visitarlos directamente en su escuela, haciéndoles sentir la solidaridad que les devuelva la fe en la vida y las ganas de vivir. Ellos también son Colombia, también necesitan la presencia generosa y efectiva del Estado colombiano a través de las entidades competentes. La paz también es sinónimo de generosidad y en esta ocasión estos niños la encontrarán en las manos y el presupuesto municipal. ¡!!Todos por la escuela Carlos Pizarro, todos por los niños que nos reclaman en una sola voz!!!
peobando@gmail.com