Barcelonitis por Antoni Carrera
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Tito Vilanova ha dicho adiós. El exentrenador azulgrana ha fallecido este viernes por la tarde a los 45 años en un centro hospitalario de Barcelona víctima de una terrible enfermedad que le golpeó por primera vez en noviembre del 2011 y lo apartó definitivamente del fútbol, su pasión, y del Barça, su club, en julio del año pasado. El hombre que ayudó a Pep Guardiola a llevar al equipo azulgrana a lo más alto y que, ya como primer entrenador, convirtió en realidad la Liga de los 100 puntos ya no volverá al Camp Nou.
El club ha informado de la defunción de su exentrenador en un comunicado en el que expresa “las más sentidas condolencias” a su familia, con la que comparte estos momentos de dolor “junto con los socios, aficionados del FC Barcelona y todo el mundo del fútbol y el deporte”. Además, ruega que se respete el deseo de los familiares de vivir estos duros momentos en la más estricta intimidad.
En las próximas horas, el club habilitará un espacio de condolencias en la tribuna principal del Camp Nou, “abierta a todo aquel que quiera mostrar su recuerdo y afecto hacia la figura de Tito Vilanova”. En los próximos días también se celebrará unaceremonia religiosa en su memoria.
Curiosamente, Francesc Vilanova Bayo (17 de septiembre de 1969), Tito para los amigos, nunca pudo jugar en el Camp Nou. El hijo más ilustre de Bellcaire d’Empordà (Girona) completó el periodo de formación en La Masia antes de jugar dos años en el Barça B(1988-1990), donde conoció a Pep Guardiola, pero no logró atravesar la rampa que lleva del Miniestadi al templo azulgrana. Pero sí logró este hombre tranquilo, discreto, callado, lo que sueña todo culé. Dirigir al Barça. Pero por poco tiempo, demasiado poco (ni un año), debido a una terrible enfermedad.
Pero antes de sentarse en el banquillo del Camp Nou realizó una singular carrera como jugador tras abandonar el Mini sin pisar siquiera el césped del Camp Nou. Se marchó primero a Figueres(1990-1992), donde llegó incluso a disputar la promoción de ascenso a Primera División, pero no consiguió tan hermoso objetivo. Se fue a la otra punta de España, a Vigo, para conquistar a los aficionados del Celta con el fútbol sedoso y suave de un interior ‘made in Barça’ (1992-1995). Luego saltó a Badajoz, donde gozaron de su exquisita técnica durante una temporada (1995-1996), el mismo tiempo que pasó en Palma con el Mallorca (1996-1997). Después recaló en el Lleida (1997-1998) y el Elche (1998-2000), para acabar su carrera como futbolista, forzado por una lesión de rodilla, en el Gramenet(2000-2002).
Durante los últimos nueve meses no ha dejado de luchar, pero el cáncer no sabe de vocaciones ni de sueños. Y este viernes se lo ha llevado.
Fuente: www.noticanarias.com