Pamela Lyndon Travers fue la escritora de Mary Poppins. Disney realizó una adaptación musical de la obra en 1964. Aunque asesora de la producción, el personaje de Mary Poppins en la película difiere de la concepción original de Travers y esta fue la causa de que no autorizara la adaptación de las cuatro novelas siguientes, pese a los intentos de Disney en disuadirla.
La nueva película, El Sueño de Walt Disney (Salvando al señor Banks), cuenta la verdadera historia de la persecución de Disney para llevar Mary Poppins a la pantalla grande, y su relación con la autora P.L. Travers.
En 1945, la hija de Disney le pidió al papá que llevara al cine la historia de la nanny voladora. Varios viajes a Hollywood sirvieron para larvar la desconfianza de la autora australiana de origen británico, que sintió a hasta el final de sus días -murió a los 96 años, en 1996- un profundo desdén por la cultura popular norteamericana. Pero el bolsillo obliga: las ventas de Mary Poppins empezaban a caer y un cheque de 100.000 dólares de la época (1961) por los derechos de la película era una cantidad más que suculenta. Travers accedió.
Más de una vez, durante las espinosas negociaciones, Walt Disney se levantó de la mesa porque no la soportaba. Pamela no fue siquiera invitada al estreno de la película en Hollywood. Aun así, consiguió una entrada por su cuenta, y posó con una falsa sonrisa junto a Walt Disney y Julie Andrews. Cuando vio la película, lloró de pura rabia: «¿Qué ha sido de mi Mary Poppins?». Llegó a sugerir a Disney unos cuantos cortes, pero el patrón de los niños (otro que se las traía) le dijo claramente: «El barco ya ha zarpado»... El contrato firmado le daba Travers derecho a supervisar el guión -y obligaba a que los actores fueran británicos-, pero no a intervenir en el corte final.
Fue el filme más taquillero de 1964 y conquistó cinco Oscars, incluido el de Julie Andrews a la mejor actriz. Muchas de sus melodías aún circulan de boca en boca: Chim chiminy, chim chiminy...
La escritora no dio nunca su brazo a torcer y acabó renegando de la versión filmada de su hija predilecta, mientras su hijo adoptivo, Camillus, se alejaba irremisiblemente de ella y buscaba refugio en el alcohol.
Fuente: www.elmundo.es