Venezuela profundiza cada vez más su crisis económica. Si bien posee una de las mayores reservas de crudos del mundo, ni siquiera el sector petrolífero ya es una carta de garantía para el gobierno chavista. Además de ver caer a diario su producción, la semana pasada la estatal Pdvsa (Petróleos de Venezuela) quedó fuera de la lista anual que elabora Platts, de las 250 petroleras más grandes del mundo.
Desde la llegada del chavismo al poder, Pdvsa fue de mayor a menor en su crecimiento. A su vez, el Ejecutivo también implantó sus medidas de aislamiento en la estatal petrolera, la cual se retiró voluntariamente de la Bolsa de Estados Unidos (Securities Exchange Comision) en 2003, alegando "soberanía".
Esto puso en jaque la transparencia de sus operaciones. De hecho, numerosas empresas, entre ellas rusas y chinas, permanecen en la Bolsa precisamente para demostrar la confiabilidad de sus negocios.
De esta manera, Pdvsa se asegura una autonomía tal que le permite manejarse a resguardo, sin control ni supervisión de ningún tipo. En los últimos tiempos se ha vistoenvuelta en sucesos que debilitaron su transparencia, como el caso de la valija deAntonini Wilson, que fue decomisada en Buenos Aires, con casi un millón de dólares.
Asimismo, tribunales norteamericanos han descubierto ciertas irregularidades, con la utilización de fondos de los trabajadores de la petrolera, que encendieron una señal de alarma en el plano internacional.
Además, desde el plano comercial, Pdvsa tampoco genera confianza, ya que no opera en negocios productivos. De hecho su producción bajó más de 400.000 barriles diarios, lo que llevó a la petrolera a exportar de 300.000 a 500.000 barriles diarios menos.