Todos lo conocemos. Muchos lo disfrutamos a diario. El mate es una de las infusiones favoritas de los argentinos. ¿Cuál es el atractivo de un yuyo disecado y triturado? ¿Qué nos atrapa de ese sabor amargo y fuerte que suele tener? Talvez eso sea un misterio por siempre, pero lo concreto es que tanto por la mañana, por la tarde o en cualquier momento del día, millones de argentinos comparten esa pasión que nace en las cuencas del río Paraná, Paraguay y Uruguay.
Con sus múltiples sustancias químicas, esta tradición precolombina, forma parte de la vida de de muchas personas con fines diversos.
Están quienes lo disfrutan como a un chocolate, quienes lo incorporaron a su dieta entre comidas por su valor calórico y graso 0%, quienes lo utilizan como medio de sociabilidad.
Las ventajas del mate son muchas. Es antioxidante, digestivo, aporta sodio, hierro, magnesio, potasio y otras sustancias necesarias.
Su acidez, puede provocar, si se toma en exceso, descomposturas, decoloración en las piezas dentarias, gastritis.
Más allá de los pro y los contra, la realidad indica que esta "religión" de culto nacional, que se ha extendido a otros países, sigue uniendo generaciones, razas, clases sociales, cuadros de fútbol y hasta partidos políticos.