Desde la llegada en el año 1999 del expresidente Hugo Chávez, analistas políticos de todo el mundo han especulado sobre la verdadera naturaleza del modelo político que se impuso en Venezuela. Unos afirman que es un país común, cuyo sistema político es una democracia con fallas mientras que otros son menos optimistas y aseguran que nos estamos enfrentando a una dictadura moderna. Los pertenecientes al primer grupo no creo que merezcan el título de “analistas” ya que, precisamente por creer que se está en democracia, no están mirando con profundidad el problema, sino que solo están viendo “la punta del iceberg”.
Sin duda alguna, creer que la democracia se mide por la cantidad de elecciones es una muestra de la ignorancia en la cual está hundida la sociedad. Un país en donde hay muchas elecciones, pero no se aceptan resultados adversos a los que quiere el régimen; un país donde se persigue a la disidencia; un país donde hay presos políticos y exiliados; un país donde todos los poderes y las instituciones atienden a la voluntad y los intereses de una persona; un país donde la libertad de expresión se pone en duda; no puede ser considerado un país democrático.
Del mismo modo, asegurar que Hugo Chávez “cambió” demuestra lo crédulos que podemos ser en algunas situaciones. Desde el 4 de Febrero del año 1992, el expresidente, Hugo Chávez, tenía las intenciones de llegar al poder para imponer el modelo comunista en Venezuela, país que siempre ha sido deseado por los hermanos Castro para tener bajo su dominio. Lo más grave de esta situación es que logró lo que se planteó. El objetivo que no logró alcanzar a través de las armas, fue cumplido años más tardes a través de elecciones, y precisamente por ello es que muchas personas aún creen que él fue un demócrata, pero la realidad es que Hugo Chávez no cambió, sino que no nos dimos cuenta a tiempo de quien era realmente (aunque lo haya dejado bien claro un 4 de Febrero y un 27 de Noviembre).
Cabe destacar que por encontrarnos en el siglo XXI, el asumir el poder como lo haría una dictadura tradicional sería condenado por la comunidad internacional y podría ser el causante de una crisis diplomática y política en el país donde la dictadura llegase a imponerse, es por ello que, a diferencia de los dictadores tradicionales, el régimen en Venezuela tuvo que llegar a través de elecciones e ir absorbiendo el poder de las instituciones paulatinamente, sin dejar de usar las elecciones como método (de legitimación) por el cual el pueblo se expresaría (tal y como está establecido en la constitución). Entonces: ¿Los dictadores pueden llegar al poder a través de mecanismos democráticos? SI, y Venezuela es la prueba de ello.
Los miembros de este régimen son la contraparte de Gene Sharp, quién escribió un libro titulado “De la dictadura a la democracia” en donde explica las acciones que deben llevarse a cabo para poder salir de regímenes autoritarios y entrar en una democracia duradera, mientras que los comunistas de Venezuela serían capaces de explicar el proceso de cómo llegar a un país democrático para convertirlo en una dictadura solo usando las armas “democráticas”.
Venezuela está viviendo un proceso muy complejo, y hace años pasamos “De la democracia a la dictadura”.
Desde el año 1999, la dictadura dejó de ser un cuento de camino.